SECCIÓN  patrocinada por: 

Nota: Los contenidos de esta sección son informaciones de actualidad y de interés general elaboradas por la redacción de El Médico Interactivo. No existe conflicto de intereses entre los autores, las fuentes y el patrocinador

El suicidio en la vuelta a la normalidad es un tema del que todavía hay poca información. Las estadísticas relacionadas con el número de suicidios durante las últimas semanas son especialmente llamativas entre la población infantojuvenil, como destaca José Ángel Alcalá Partera, especialista en Psiquiatría y Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Un informe reciente de la Fundación ANAR (1) indica que las ideas de intentos de suicidio por partes de menores han pasado del 1,9% de media en el último año a un 8,3% durante estos días. “Esto ha podido deberse a diferentes factores, como la presencia de mayor violencia intrafamiliar por el confinamiento prolongado, e incluso fuera del ámbito familiar mediante ciberacoso en las redes sociales”, explica el psiquiatra.

El impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes preocupa también a UNICEF (2), que habla de “la necesidad de fortalecer las redes de salud mental y de apoyo psicosocial con carácter permanente”. Según expertos en Psiquiatría y Psicología Clínica de la Infancia y de la Adolescencia, uno de cada cuatro niños que han sufrido aislamiento por COVID-19 presenta síntomas depresivos y/o de ansiedad.

Respecto a la población general, José Ángel Alcalá indica que “hay un mayor riesgo de suicidio a largo plazo, por la situación vivida recientemente y diferentes factores asociados, como la pérdida de familiares cercanos, la incertidumbre económica, la problemática intrafamiliar con un aumento de casos de violencia en el hogar, etc.”.

Campaña de prevención del suicidio en EE. UU.

En previsión de estas expectativas, varias agencias federales y grupos del sector privado de EE. UU. han impulsado una campaña nacional (3) que tiene como objetivo prevenir el suicidio y tratar las enfermedades mentales resultantes de la pandemia. La Alianza Nacional de Acción para la Prevención del Suicidio, entre otras organizaciones, aprovechará la “influencia y experiencia colectiva” del grupo para coordinar acciones, promover mejores prácticas basadas en evidencia y crear mensajes de esperanza y apoyo.

Los expertos indican que los efectos de la crisis sanitaria sobre la salud mental son poderosos y crecen durante las semanas y meses posteriores a los eventos. Los psiquiatras probablemente están en “la segunda línea de frente” en esta fase de la pandemia. Su misión es cuidar la salud mental de los profesionales sanitarios y de cualquier persona que muestre signos de ansiedad, depresión e incluso trastorno de estrés traumático de COVID-19. El aislamiento, la soledad, las dificultades económicas y todas las circunstancias vividas en los últimos meses han afectado a prácticamente toda la población mundial y podrían tener consecuencias más graves a largo plazo.

Disminución de los parasuicidios en el confinamiento

En cuanto a España, durante el confinamiento ha disminuido el número de intentos de suicidio, en concreto los parasuicidios de letalidad baja, según destaca Edorta Elizagarate, jefe de Servicio de Psiquiatría de la Red de Salud Mental de Álava del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza. “Estos intentos están muy influenciados por la interacción social que generan. Al no haber interacción social, los parasuicidios han disminuido. En cuanto a los casos más patológicos, los suicidios consumados, los forenses indican que se mantiene por el momento el mismo número”.

El largo camino de la desescalada

“Las situaciones de aislamiento pueden tener como consecuencia un aumento de las ideaciones suicidas”, incide también Joseba Rico, psicólogo y subdirector de la Asociación madrileña de amigos y familiares de personas con esquizofrenia (AMAFE): “Siempre es recomendable contar con un ‘teléfono de auxilio’ dentro de la red de apoyo, que puede ser un familiar o amigo, y también un profesional de la Psicología. En caso de necesidad, el paciente sabe que puede llamar a esa persona de apoyo en cualquier momento”.

La campaña ‘Salud mental en la desescalada: cómo afrontar el largo camino’ (4) invita a las personas con trastorno mental a compartir sus sentimientos y pensamientos. Estas personas pueden tener “vulnerabilidades añadidas” respecto al resto de la población.

“Durante el estado de alarma no se han tenido en cuenta sus necesidades, tanto por parte de la sociedad como por parte de las administraciones encargadas de articular los recursos necesarios para garantizar la continuidad de sus cuidados”, lamenta Joseba Rico.
Este psicólogo aconseja “prestar atención a síntomas nuevos o a alguno que haya empeorado”. “En la situación actual es normal tener más estrés, aumenta el pensamiento obsesivo, es más difícil la concentración y surgen los estados de alerta y ansiedad”. El autocuidado y los hábitos de sueño saludables son aspectos que el paciente con problemas mentales también debe cuidar.

__________________________________________

Referencias

(1) La Fundación ANAR prevé que el 76,7% de los niños/as y adolescentes que se pusieron en contacto con ANAR durante el confinamiento tendrán problemas psicológicos durante la desescalada.
(2) Salud mental e infancia en el escenario de la COVID-19. Propuestas de UNICEF España.
(3) COVID-19: US Initiative Aims to Stem the Tide of Suicide, Mental Illness.
(4) Campaña ‘Salud mental en la desescalada: cómo afrontar el largo camino’.