El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), junto con el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), han resaltado que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 29 por ciento de las muertes atribuibles al tabaco se produce por causa cardiovascular. Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra este jueves, ambas entidades han expuesto varios datos sobre tabaquismo, su implicación como factor de riesgo cardiovascular o el rol que juega en pacientes con cáncer. Así, el acto ha estado dirigido a concienciar en torno a los riesgos sanitarios y sociales asociados al hábito tabáquico, así como en abogar por políticas eficaces para reducir su consumo.

En esta línea, la cardióloga y presidenta del CNPT, Regina Dalmau, ha dedicado su intervención a detallar pormenorizadamente algunas de las cifras que comporta el tabaquismo, “la principal causa de muerte evitable en el mundo”. Y es que, a nivel mundial, de acuerdo con datos de la OMS, el 12 por ciento de las muertes están relacionadas con el tabaco. Con datos del Ministerio de Sanidad, ha asegurado que en España un 23 por ciento de la población es fumadora, causando 52.000 muertes anuales, por encima de la media europea. Así, ha estimado que la mitad de las personas fumadoras morirán por una causa relacionada con el tabaco.

Centrándose en la relación entre tabaco y enfermedades cardiovasculares, ha reseñado que el consumo de esta sustancia es su segundo factor causal más importante, después de la hipertensión arterial. Además, según el estudio INTERHEART, el tabaquismo multiplica por 2 o 3 el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, siendo su impacto aún mayor en edades prematuras y mujeres. “El tabaquismo aumenta el riesgo de infarto de miocardio, ictus, aneurisma de aorta y enfermedad arterial periférica”, ha señalado la doctora Dalmau, añadiendo que en supervivientes de infarto el tabaquismo duplica el riesgo de insuficiencia cardiaca y empeora “notablemente” el pronóstico de los pacientes con esa patología.

A esto, ha recordado que el tabaquismo también deteriora el control de otros factores de riesgo, ya que “aumenta el riesgo de aparición de diabetes, produce un perfil de colesterol más desfavorable y acelera las consecuencias negativas de la hipertensión y la diabetes”.

La experta ha advertido, además, de que la prioridad debe ser el “cese total” de cualquier producto de tabaco, ya que “no existe un umbral seguro de exposición al tabaco”: Fumar un cigarrillo al día supone el 50 por ciento del riesgo cardiovascular que implica fumar un paquete al día.

Dalmau, en este punto, ha reclamado que el cigarrillo electrónico “tampoco es una opción”, así como no perder de vista que el tabaquismo pasivo “aumenta el riesgo cardiovascular en personas expuestas, aumentando el riesgo de ictus e infarto de miocardio en un 20-30 por ciento”.

Sobre este tema, ha indicado que las personas que han sufrido un infarto ven reducido el riesgo de otro infarto a la mitad en el primer año y su mortalidad baja 36 puntos a los dos años. Esta tendencia se mantiene en personas sometidas a cirugía bypass coronario o de miembros inferiores, o a intervencionismo coronario con stents.

“Pero no todos son datos malos”, ha comentado la cardióloga, señalando que dejar de fumar antes de los 40 años reduce el riesgo de mortalidad en relación con el tabaco un 90 por ciento. “En el primer año de abandono el riesgo cardiovascular se reduce a la mitad y a los cinco años se acerca al de los que nunca han fumado”.

El acto también ha contado con la presencia de la cardióloga y coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardio-Oncología de la Sociedad Española de Cardiología, Teresa López Fernández, que ha dedicado su intervención a analizar el papel del tabaco en el desarrollo del cáncer.

De esta forma, ha afirmado que el tabaquismo está involucrado en más del 30 por ciento de toda la patología tumoral y del 80 por ciento de los casos de cáncer de pulmón. También ha aprovechado su discurso para romper el “falso mito” de que no es tan relevante dejar de fumar cuando ya se ha presentado un cáncer. “Cuando un paciente con cáncer deja de fumar su diagnóstico mejora en casi la mitad”, ha contado esta experta.