El consumo de tabaco constituye un problema de salud pública de primer orden. De acuerdo con los datos de la OMS, más de 8 millones de personas fallecen en el mundo por el tabaco cada año. De los mismos, 7 millones como consecuencia directa, y otros 1,2 millones como consecuencia indirecta por exposición al humo ajeno en los no fumadores. Así, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) quiere recordar con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que el tabaco es el principal factor de riesgo evitable. Es el responsable de un 33 por ciento de los tumores y de un 22 por ciento de las muertes. Así, se considera que el tabaco actualmente mata a la mitad de sus usuarios.

El 85-90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón pueden atribuirse directamente al tabaco. Pero, además, el tabaco, es un factor de riesgo para el desarrollo de múltiples tumores, incluyendo tumores de cabeza y cuello, esofagogástrico, vejiga, colorrectal, riñón y páncreas entre otros. Se calcula que hasta el 20 por ciento  de los fallecimientos por cáncer en Europa se deben al tabaco.

Por otra parte, el tabaco tiene un efecto sinérgico con el consumo de alcohol, y es que el riesgo de ciertos tumores, como los carcinomas orofaríngeos o de esófago puede llegar a multiplicarse por 30 cuando se combinan ambos factores. No existe un nivel seguro de consumo de tabaco. Por todo ello, el no fumar se considera en la actualidad como la mejor medida preventiva frente al cáncer.

Concienciar de que el tabaco mata

En España, según datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), casi un cuarto de la población española es fumadora habitual. Es especialmente preocupante la presencia de este hábito en jóvenes. Actualmente, un 21,7 por ciento de la población de entre 15 y 24 años es fumador diario y hasta el 32 por ciento de la población de 25 a 34 años. En las últimas décadas se ha producido un aumento del hábito tabáquico en mujeres y una reducción en varones. Sin embargo, sigue habiendo una mayor proporción de estos últimos (27,9 por ciento de los varones son fumadores habituales frente al 20,2 por ciento de las mujeres). Estas cifras hacen evidente que aun hace falta más divulgación para concienciar de que el tabaco mata. Especialmente en las nuevas generaciones.

En esta línea, desde SEOM recuerdan que actualmente no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso intencionado de los cigarrillos electrónicos, aunque no contengan nicotina. De hecho, hay artículos que han demostrado que los cigarrillos electrónicos aumentan el riesgo de enfermedades neoplásicas y su uso se ha asociado con un mayor riesgo de COVID grave. De la misma manera, el uso de los productos de tabaco por calentamiento se considera peligroso para la salud.

Ante estos datos, SEOM insiste en que nunca es tarde para dejar el hábito tabáquico. Para ello, debe priorizarse por tanto la deshabituación del hábito tabáquico, que es la única estrategia que se asocia con un beneficio tangible en salud.