El tejido graso marrón desempeña un papel fundamental como controlador directo e indirecto de la homeostasis glucémica. Es por ello que puede tener un papel clave tanto en el control de la diabetes como de la obesdiad. Así se ha puesto de manifiesto durante el congreso virtual de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

La concentración de glucosa en sangre (glucemia) es el resultado neto entre su producción y su utilización corporal. Mantener un balance adecuado resulta un aspecto fundamental. Es lo que se denomina homeostasis: un conjunto de fenómenos de autorregulación de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable.

Asó lo explicaba Pilar Valdecantos, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM). “Ahora sabemos que el tejido adiposo marrón se encuentra a su vez regulado por otros tejidos, principalmente el tejido adiposo blanco, el hígado y el páncreas”. Esto establece un diálogo que lleva al control de su funcionalidad.

Gracias a estos hallazgos sobre el tejido graso marrón se ha podido avanzar en el desarrollo de nuevas terapias dirigidas a esta diana.

Impacto del tejido graso marrón en la diabetes

En lo que respecta a la diabetes, el tejido graso marrón tiene dos repercusiones principales. “En los últimos años se ha comprobado que el tejido adiposo marrón se comporta como un órgano endocrino”, explica Pilar Valdecantos. En concreto, secretando unas moléculas denominadas ‘batoquinas’ que poseen un papel fundamental en la regulación de la función pancreática y en la disminución de la resistencia periférica a la insulina.

Estos conocimientos están motivando el desarrollo de nuevas investigaciones encaminadas a encontrar moléculas capaces de activar el tejido graso marrón.

Por otra parte, el depósito ectópico de grasa o fuera de su lugar habitual es lo que inicia una serie de alteraciones en el metabolismo que causan las patologías que conforman el llamado síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, dislipemias, obesidad central. Así el depósito ectópico de grasa también se ha convertido en una diana terapéutica para hacer frente a problemas como la diabetes.