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Los adultos que padecen un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) tienen más del triple de probabilidades de sufrir un ictus isquémico durante su vida. Es una de las conclusiones del artículo ‘Obsessive-compulsive disorder may triple stroke risk’, publicado en ‘Stroke’, una revista de la American Stroke Association.

El autor principal del estudio ha sido Ya-Mei Bai, profesor del departamento de Psiquiatría del Hospital General de Veteranos de Taipei y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung de Taiwán. “Los resultados de nuestro estudio deberían animar a las personas con TOC a mantener un estilo de vida saludable”, ha dicho.

Según Ya-Mei Bai, “durante décadas, los estudios han encontrado una relación entre el accidente cerebrovascular primero y el TOC después”. “Nuestros hallazgos recuerdan a los médicos que deben vigilar de cerca la presión arterial y los perfiles lipídicos, que se sabe que están relacionados con el ictus en los pacientes con TOC”, ha añadido.

Entre otros consejos para evitar factores de riesgo relacionados con el ictus, ha indicado:

  • Dejar de fumar o no hacerlo.
  • Realizar actividad física con regularidad.
  • Mantener un peso saludable.

 

Consecuencia o efecto

Diversas investigaciones anteriores ya habían estudiado el TOC como una posible consecuencia de un accidente cerebrovascular u otra lesión cerebral. En este caso, los investigadores se han preguntado si el TOC puede ser la causa del aumento del riesgo de tener un ictus.

Los autores de este proyecto han examinado los registros sanitarios de 2001-2010 de la Base de Datos de Investigación del Seguro Médico Nacional de Taiwán. Han comparado el riesgo de ictus entre 28.064 adultos con TOC y 28.064 adultos sin este trastorno. La edad media de diagnóstico era de 37 años, y las mujeres y los hombres estaban representados casi por igual en los datos.

Resultados de la investigación

El estudio ha consistido en el análisis de los datos para comparar el riesgo de ictus entre los dos grupos durante 11 años. Según los resultados, los adultos con TOC tenían más del triple de probabilidades de sufrir un ictus por un coágulo de sangre en comparación con el otro grupo estudiado. En concreto, el mayor riesgo se daba entre los adultos de 60 años o más.

Otra conclusión del trabajo dirigido por Ya-Mei Bai ha sido que el TOC puede ser un factor de riesgo independiente para el ictus isquémico incluso después de controlar otros factores que se sabe que aumentan el riesgo de ictus, como la obesidad, las enfermedades cardiacas, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes tipo 2.

Asimismo, la investigación ha apuntado que no se han encontrado diferencias en el riesgo de ictus hemorrágico. Tampoco se ha observado que los medicamentos para tratar este trastorno se puedan asociar a un mayor riesgo de ictus.