El 13 de enero se conmemora el ‘Día Mundial de la Lucha contra la Depresión’. Uno de los tipos de depresión más comunes en esta época del año es el llamado trastorno afectivo estacional (TAE), también conocido como Winter Blues. Este se define como la presencia de episodios depresivos mayores recurrentes y que se resuelven en primavera. Es una patología frecuente en la práctica clínica habitual cuya prevalencia se halla entre el 1 y el 10 por ciento de la población.

Así lo explica Leticia Pérez del Tío, psicóloga sanitaria especializada en neuropsicología del Hospital Vithas Madrid Aravaca. El Trastorno Afectivo Estacional, por tanto, es frecuente durante los meses de invierno.

En cuanto al tipo de pacientes que más sufren trastorno afectivo estacional Mónica Ureta, psicóloga del Hospital Vithas Madrid Arturo Soria, destaca que tiene mayor incidencia en pacientes con depresión mayor o trastorno bipolar tipo 2. También en aquellas personas que, por motivo biológico, les afecta más la disminución de la luz solar o el estrés. “En algunas personas, cuando están sometidas a cierto nivel de estrés, como puede ser a nivel económico la cuesta de enero o la vuelta al trabajo después de las vacaciones, los neurotransmisores, que son los encargados de estabilizar el ánimo, pueden verse afectados”.

Tratamiento del trastorno afectivo estacional

El trastorno afectivo estacional se caracteriza por alteraciones del humor comunes en la depresión. Algunas como tristeza, ansiedad, irritabilidad, anhedonia o incapacidad para experimentar placer; astenia o fatiga; dificultad para concentrarse. Además, otros síntomas pueden ser un mayor apetito, la hipersomnia o tendencia al sueño en situaciones anormales; el aumento de peso y la disminución del deseo sexual.

Como explica Leticia Pérez, en su fisiopatología están implicados diferentes mecanismos. Entre ellos, la alteración del ritmo circadiano, la sensibilidad retiniana a la luz, el metabolismo anormal de la melatonina y la disminución de la secreción de neurotransmisores, sobre todo de la serotonina.

En cuanto al tratamiento de este trastorno afectivo estacional, destacan la fototerapia, la farmacoterapia o la psicoterapia, optando por uno u otro según las características clínicas del paciente.