El tratamiento del dolor crónico oncológico debe ir dirigido no tanto a tratar su dolor, sino enfocado a ganar funcionalidad. Esta ha sido la principal conclusión de la conferencia ‘Funcionalidad como objetivo terapéutico en el paciente con dolor crónico oncológico’. La misma ha tenido lugar en el IV Congreso Nacional Dolor y Cáncer con el apoyo de Grünenthal Pharma.

El dolor crónico puede alterar la vida de los pacientes hasta el punto de que se vean limitados en las actividades más básicas de la vida diaria. Esto incluye cosas tan básicas como pasear, alimentarse o llevar a cabo una vida social o familiar. A este respecto ha intervenido Rafael Gálvez, coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Virgen de las Nieves de Granada. El experto ha insistido en que recuperar la funcionalidad influye psicológicamente de forma positiva en el paciente.

Todo ello también es aplicable al dolor crónico oncológico. En estos casos, además, la actitud positiva y proactiva de la persona potencia el sistema inmunológico y se asocia a estabilidad tumoral y a bienestar personal.

Abordaje del dolor crónico oncológico

Según el experto, en el dolor crónico oncológico intervienen una serie de factores más allá del dolor en sí mismo. En estos se incluyen el deterioro emocional y el temor a la progresión tumoral. Por ello es importante ofrecer una respuesta rápida para romper el círculo vicioso. “Estos pacientes, en casos extremos, pueden llegar a focalizar su vida en el dolor”, según Rafael Gálvez.

Con este objetivo es clave propiciar al paciente herramientas para el automanejo y autocontrol del dolor. Al margen de administrarles un tratamiento analgésico basal, se les puede ofrecer fármacos de rescate que puedan autoadministrarse.

“Hay que proporcionarles seguridad y tranquilidad, recordándoles el gran abanico de posibilidades analgésicas disponibles en cada momento”, concluía el experto.