En el Día Mundial para la Concienciación sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA), es evidente la falta de personal debidamente capacitado y de infraestructura en las principales instituciones federales del país, tanto de segundo como de tercer nivel de atención.

Actualmente, no hay cifras oficiales en México a nivel federal, sin embargo, el primer estudio sobre la prevalencia del TEA realizado en el estado de Guanajuato que data del 2016 menciona que se presenta en 1 de cada 115 niños y adolescentes, mientras que en 2013 era de 30 a 116 casos por cada 10.000 habitantes.

En entrevista con la psicóloga Judith Vaillard Martínez, directora del Instituto Domus en la Ciudad de México, explica que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es el resultado de diferentes factores de origen neurobiológico que afecta el sistema nervioso central, el sistema inmune, el sistema metabólico y el sistema digestivo, de acuerdo con el más reciente manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de 2013 (DSM-5).

Detección, diagnóstico y factores

De acuerdo con la especialista, los datos que pueden encontrar los médicos de primer contacto y los propios padres se basan en la dificultad o nulidad en la interacción social desde los primeros meses de vida. La más importante es la falta de comunicación no verbal o la falta contacto visual; una característica que figura en la triangulación de la comunicación. Esto ocurre cuando un niño observa un objeto y devuelve la mirada a los ojos de la persona y después al objeto, incluso no responder cuando le llaman por su nombre, esto puede observarse entre los 12 a 14 meses de edad.

"Cuando los padres o los propios médicos identifican alguna de estas conductas deben acudir con algún especialista, no se debe hacer un autodiagnóstico con los auto-test o check list que se ponen a disposición del público general, que aunque suelen ser útiles para los padres, no son un diagnóstico médico", señala la especialista.

Los pequeños, continúa, nacen con una predisposición genética, no con TEA, es decir, que mediante condicionantes ambientales los genes se expresan al poco tiempo. "Hay muchas personas no diagnosticadas en México. En nuestra institución han llegado personas adultas buscando un diagnóstico. Una de las acciones que ha hecho México en esta última encuesta del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) se ha incluido el padecimiento del TEA, lo que seguramente resultará en una mejor estadística y registro en los próximos años".

Los factores o condicionantes ambientales relacionados van desde la contaminación, el uso de antibióticos en exceso, con los cuales se produce una pérdida considerable de la microbiota intestinal que hoy se sabe que es un factor importante para la función cerebral y la formación de neurotransmisores, la falta de enzimas y la alteración en la producción de ciertas proteínas que se acumulan en la sangre y causan un mal funcionamiento cerebral como la caseína y hasta el gluten.

Infraestructura y capacitación

Hay gente muy preparada en diversos puntos del país, sin embargo, es poca. En 2018 se realizó una investigación colaborativa con la batuta del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente en la que participaron los 32 estados de la república y sus principales instituciones de salud (el IMSS y el ISSSTE) cuyos resultados fueron poco favorables para el tratamiento integral de los pacientes, el 62% de las unidades de primer nivel de atención cuentan con una plantilla mínima para detección y diagnóstico.

Aún en el segundo y tercer nivel de atención, la plantilla multidisciplinaria está al 59% y los medicamentos psicotrópicos tienen una disponibilidad del 50% para tratar comorbilidades psiquiátricas. Desafortunadamente no existe disponibilidad de terapias de habilitación y/o rehabilitación para pacientes con TEA.

Tratamiento y seguimiento

No hay un tratamiento único para el TEA, ya que hay diferentes tipos de autismo con y sin problemas cognitivos que de manera integral e individual debe encontrarse un tratamiento que regule y deje de alterar el sistema, por ejemplo, una dieta específica puede mejorar el funcionamiento y disminuir la toxicidad neurológica.

"En esta intervención integral deben colaborar neurólogos, psiquiatras, psicólogos, rehabilitadores sociales y, por su puesto, los padres. Esto hará posible romper con los estigmas y ayudar a los pacientes a ser completamente funcionales con las herramientas adecuadas y un diagnóstico temprano", apunta.

En esta época de extremar cuidados a causa de la pandemia por Covid-19, "hemos desarrollado actividades de seguimiento a distancia, ya que los pacientes son muy susceptibles al cambio repentino y además son parte de la población vulnerable debido a las deficiencias del sistema inmunológico", añade.