La multitud de causas y factores que influyen en el Síndrome de Anorexia-Caquexia (SAC) en pacientes oncológicos propician que su abordaje deba basarse en una valoración multidimensional individualizada que ayude a identificar las intervenciones terapéuticas que pueden ser eficaces en cada paciente. Por lo tanto, “iniciar un planteamiento multimodal que combine medidas farmacológicas y no farmacológicas parece la mejor estrategia para hacer frente al SAC”, destaca la doctora Cinta Hierro Carbó, médico adjunta de Oncología Médica del Institut Català d’Oncologia (ICO), en Barcelona; y del Hospital Universitari Germans Trias y Pujol, en Badalona.

En este sentido, una combinación de soporte nutricional, un adecuado programa de ejercicio físico y el tratamiento farmacológico oportuno constituyen una buena terapéutica “tanto para mejorar los síntomas derivados de la neoplasia como para revertir o estabilizar los cambios metabólicos asociados a la pérdida de masa muscular”, asegura la especialista.

Son aseveraciones vertidas en el capítulo desarrollado por la doctora, ‘Abordaje del Síndrome Anorexia-Caquexia (si incluir acetato de megestrol) y fases’, que forma parte de una monografía dedicada en exclusiva a tratar el SAC y que lleva por título: ‘Los expertos opinan sobre SAC (Síndrome Anorexia-Caquexia) y AM (Acetato de Megestrol)’. Dicha obra, editada por Ediciones Mayo con el apoyo de Mylan, se puede descargar por capítulos a través de EL MÉDICO INTERACTIVO.

En este documento, la doctora Hierro Carbó indica que se ha demostrado un impacto positivo en pacientes con SAC un tratamiento basado en la terapia farmacológica además de otras medidas nutricionales, incluso antes de que se detecte la pérdida de peso en la fase de precaquexia. “Cuando la caquexia ya ha evolucionado y el cáncer está en progresión, su abordaje se complica, ya que aparece la refractariedad a los tratamientos”, añade.

Fases del tratamiento

Tal como explica la especialista, existe dos fases diferenciadas en el abordaje de los problemas nutricionales de los pacientes oncológicos. Una primera fase que denomina de identificación y manejo de los síntomas asociados al SAC; y una segunda sobre las intervenciones farmacológicas.

En la primera fase, es esencial identificar los síntomas que pueden contribuir a la pérdida progresiva de peso en los pacientes con cáncer. De este modo, se podrá trata eficazmente todos estos síntomas con fármacos utilizados en la práctica clínica, antes de que dichos síntomas den lugar al Síndrome de Anorexia-Caquexia. Entre dichos síntomas nos encontramos la depresión, el estreñimiento, otras causas metabólicas, déficits nutricionales u obstrucción intestinal mecánica secundaria, entre otros.

En la segunda fase, la doctora se centra en el tratamiento farmacológico dirigido al manejo del SAC. En este sentido, menciona que todavía no existe un consenso general sobre el tratamiento óptimo del SAC, aunque existe un fármaco aprobado, el acetato de megestrol, y otros medicamentos que tienen unos resultados prometedores.

Respecto a los corticoides, “teniendo en cuenta la inmediatez de su efecto y su corta duración (menor a 4 semanas), las pautas cortas con dexametasona parecen apropiadas para el control de síntomas a corto plazo o en pacientes en situación terminal”.

La monografía ‘Los expertos opinan sobre SAC (Síndrome Anorexia-Caquexia) y AM (Acetato de Megestrol)’, del que forma parte esta aportación de la doctora Hierro Carbó, es un material formativo para profesionales sanitarios que se puede descargar desde esta plataforma, gracias a la colaboración de la compañía farmacéutica Mylan.

 

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Anorexia-Caquexia