La tercera edición de BronChiCar ha tenido como protagonistas temas de actualidad en el contexto de la COVID-19. En concreto, el tratamiento de las infecciones víricas respiratorias, los nuevos modelos de atención al paciente respiratorio crónico y la rehabilitación pulmonar online. Durante el mismo, una de las conclusiones es que ya hay lecciones que aprender de la experiencia con la COVID-19. Así lo exponía Josep Mensa Pueyo, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.  El experto señalaba la importancia del tratamiento precoz tanto de la gripe como de la COVID-19 con antivíricos.

“Hacerlo puede reducir significativamente la duración de la clínica, la aparición de complicaciones y la excreción viral”. El problema es que, hasta ahora, ha habido muy poco avance en fármacos antivíricos frente a los virus que se reproducen en el epitelio respiratorio.

Según Mensa Pueyo, estábamos cometiendo el mismo error que con el tratamiento de la gripe.  “Estábamos esperando que un fármaco fuera eficaz cuando ya no había virus viable o, si lo había, no tenía suficiente carga viral como para contagiar. Sin embargo, los virus respiratorios se reproducen rápidamente en el epitelio respiratorio. Tras una semana, aunque se detecten en las PCRs RNA, pueden que ya no sean viables o contagiosos”.

Antivíricos y atención al paciente respiratorio

Durante BronChiCare 2020 también se ha abordado el modo en que la epidemia por COVID-19 ha cambiado los modelos de atención al paciente respiratorio. A este respecto intervenía Esther Quintana, neumóloga responsable de la Unidad de Fibrosis Quística del Hospital Virgen del Rocío.

La atención al paciente respiratorio crónico necesariamente tiene que variar”. Según la experta no solo se trata de avanzar en antivírico, sino de avanzar hacia una atención especializada adecuada a la situación clínica del paciente. Todo ello con las medidas de seguridad para evitar la propagación de la pandemia.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías de la comunicación ofrecen numerosas formas de establecer un contacto directo con los pacientes sin tener un contacto físico. “Además, nos ofrecen una oportunidad para una gestión más eficiente frente a una demanda asistencial progresiva en las enfermedades respiratorias crónicas”, concluía la experta.