El triaje en la época COVID-19 se define en un informe publicado por el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM). La entidad que preside Miguel Ángel Sánchez Chillón ha presentado el documento ‘Aspectos deontológicos de las decisiones de triaje durante la pandemia de la COVID-19’. En la introducción, ha señalado que “durante la pandemia muchos médicos se vieron obligados a tomar decisiones de triaje porque no contaban con los recursos precisos para atender de forma óptima a todos los enfermos. Esta situación se ha repetido en Atención Primaria, Hospitalaria o centros sociosanitarios”.

Como ha recordado el Colegio de Médicos de Madrid, los médicos tuvieron que realizar un ingente esfuerzo de adaptación a un trabajo y a unas condiciones laborales muy diferentes a las habituales. Tenían que tratar, con escasos medios, a unos pacientes con una patología infecto-contagiosa nueva y desconocida, lo que ponía en riesgo su propia salud.

El triaje en la época COVID-19

El objetivo del médico siempre debe ser “procurar el mejor cuidado a los enfermos en función de los medios de los que dispone”, ha definido el ICOMEM. “La pandemia provocó que médicos sin preparación para este tipo de decisiones las tuvieran que tomar en los diferentes nivel de atención y en todo tipo de instituciones sanitarias”.

En todo caso, según el Colegio de Madrid, “una priorización racional debe basarse en criterios clínicos y de justicia distributiva”. El triaje pretende beneficiar al mayor número posible de pacientes. Para ello, tiene que considerar la situación clínica de todos los enfermos implicados en las decisiones de cribado.

Se trata de dar prioridad a aquellos pacientes con un pronóstico vital más favorable derivado del recurso sobre el que se realiza el triaje. Por tanto, se tiene en cuenta el ingreso hospitalario, la atención en urgencias, SVA y el tratamiento farmacológico.

Por su parte, Belén Padilla, vicepresidenta del ICOMEM, ha recordado que la historia clínica es el principal instrumento de comunicación entre los profesionales. Además, se trata de un elemento imprescindible en la toma de decisiones en situaciones conflictivas y de urgencia. “Cuando hay desequilibrio entre demanda y disponibilidad de recursos, organizar el triaje de forma racional no es una opción, sino una obligación ética”.