La revista Farmacia Hospitalaria ha publicado el artículo Evaluación de la formación especializada en farmacia hospitalaria, un documento que analiza el grado de satisfacción de los residentes de la especialidad de farmacia hospitalaria e identifica áreas de mejora en su formación mediante el análisis de los datos arrojados por una encuesta dirigida a FIR de 4º año.

El estudio ha puesto de manifiesto que el 86,8 por ciento disponía de un Plan Individualizado de formación, el 63,7 valoró positivamente la labor del tutor principal, el 81 por ciento consideró adecuado el nivel de responsabilidad en las guardias y el 69,2 su supervisión.

Según ha destacado la Dra. Teresa Giménez, coautora del artículo, “los resultados de la encuesta muestran una elevada valoración en la satisfacción global, al igual que la formación recibida tanto por el tutor como por el resto de farmacéuticos que integran los servicios de farmacia, situando al tutor como elemento clave en la formación”.

Visión actual

Por su parte, la Dra. Mª José Gimeno, también coautora del texto, ha afirmado que “este artículo nos permite tener una visión actual de cómo se está desarrollando el programa formativo de la especialidad. Hemos podido constatar diferencias a nivel nacional en la aplicación del Plan de Gestión de la Calidad Docente, posiblemente, debido a la influencia de su desarrollo en cada comunidad autónoma”.

El principal objetivo del Grupo de Trabajo de Tutores de la SEFH es el ayudar a los docentes en el desempeño de sus funciones, “y así se planteó esta encuesta, para detectar áreas de mejora y proyectos de interés a desarrollar para mejorar la calidad de la formación de los farmacéuticos especialistas del futuro. Como por ejemplo, la supervisión. Aunque los resultados muestran que el grado de supervisión es considerado como aceptable, se detectó ausencia de protocolo de supervisión, por lo que el Grupo de Tutores redactó un documento como modelo de protocolo de supervisión y responsabilidad progresiva para ayudar a las distintas unidades docentes a establecer su protocolo de supervisión del residente”, continúa la Dra. Giménez.

Resultados

El 86,8 por ciento disponía de un Plan Individualizado de Formación y el 50 por ciento valoraron su adaptación al programa de la especialidad como buena o muy buena. El 63,7 valoró positivamente la labor del tutor principal y un 72,5 por ciento la del resto de adjuntos. Además, el 15,4 por ciento contestó que su servicio disponía de un protocolo de supervisión y responsabilidad progresiva.

Otros datos del sondeo ponen de manifiesto que el 81 por ciento consideró adecuado el nivel de responsabilidad en las guardias y el 69,2 su supervisión. Un muy alto porcentaje, el 96,7, señaló que disponía de menos de 10 horas semanales para actividades docentes o de investigación. Un 35,2 por ciento tenía cinco o menos publicaciones o comunicaciones a congresos como primer autor y un 45,1 participaba en algún proyecto de investigación.

En cuanto a la satisfacción con la formación recibida, un 89 por ciento la valoró positivamente y un 75,8 volvería a elegir el mismo hospital.

Cambios y áreas de mejora

La encuesta también pone de manifiesto cómo poco a poco se están realizando los cambios organizativos en los servicios de Farmacia para las rotaciones en unidades médicas y desarrollo de la farmacia clínica. De momento, solo en el 35,2 por ciento de las rotaciones clínicas el adjunto de referencia era farmacéutico. “La labor del colaborador docente farmacéutico en las rotaciones clínicas y la investigación son áreas para mejorar la formación de los residentes y en las que el grupo de tutores trabajaremos en proyectos futuros, se ha señalado desde a SEFH. Además, desde la sociedad se ha señalado que los resultados han generado otras áreas de mejora que el Grupo de Trabajo de Tutores ha incorporado como objetivos a desarrollar e implantar, tales como instrumentos para la evaluación de las rotaciones de los residentes.