El uso prudente de los antibióticos en niños durante los últimos años podría haber reducido la incidencia del asma pediátrica, especialmente durante el primer año de vida, así lo revela un estudio científico que ha estudiado la relación entre ambas y la prevalencia del asma en la infancia en niños.

El estudio, realizado por investigadores del Centro de Evaluación de la Salud y Resultados Científicos del Hospital Sant Paul, en Vancouver (Canadá), tenía por objeto explorar la disminución de la incidencia del asma en niños -desde recién nacidos hasta los cinco años- y evaluar una posible relación de respuesta a la dosis de tratamientos antibióticos recibidos.

Cabe recordar que el asma es la enfermedad crónica de la infancia más habitual. Asimismo, el uso de antibióticos para tratar las infecciones durante la primera infancia es frecuente y fue mucho más intenso entre finales de los años ochenta y principios de los noventa. Precisamente, la época en la que se incrementó la prevalencia de asma entre los menores, lo que llevó a relacionar clínicamente ambas evidencias.

Disminución del asma relacionada con menor prescripción de antibióticos en niños

Con estas premisas, los científicos del equipo del doctor David Patrick se centraron en la hipótesis de que la disminución de la incidencia de asma podía estar relacionada con la menor prescripción de los antibióticos, y para ello llevaron a cabo varios análisis prospectivos de una gran cohorte poblacional de la Columbia Británica (unos 4,7 millones de personas), utilizando datos de diagnósticos de asma en niños, y tasas de prescripciones de antibiótico.

Además, se examinó a un conjunto de 2.644 niños de la cohorte prospectiva del Canadian Healthy Infant Longitudinal Development (CHILD) con el fin de localizar el uso de antibióticos sistémicos en los lactantes menores de un año y los diagnósticos de asma hasta los cinco años de edad. De ese grupo de población, se analizaron también los datos disponibles de 917 menores de un año, del gen 16S rRNA de muestras fecales, para valorar cómo la composición de la microbiota intestinal se relaciona con la exposición a antibióticos y la incidencia en el desarrollo de asma.

Los investigadores observaron que la incidencia de asma en niños de uno a cuatro años, entre los años 2000 y 2014, disminuyó en 7,1 diagnósticos nuevos por cada 1.000 niños, lo que supone una disminución relativa de un 26%. Esta reducción se asoció a un menor uso de los antibióticos durante el primer año de vida, pasando de 1.253,8 recetas por 1.000 lactantes a 489,1 recetas. Los datos generales mostraron que por cada incremento en un 10% en la prescripción de antibióticos, la incidencia de asma aumentó un 24%.

Sobre el grupo de niños de la cohorte CHILD, se observó que -tras excluir a los niños que recibieron antibióticos por síntomas respiratorios-, el diagnóstico de asma pediátrica se asoció al uso de antibióticos infantiles, con una dosis respuesta significativa. Solo el 5,2% de los niños no expuestos a antibióticos desarrolló asma a los cinco años; el 8,1% de los tratados con estos medicamentos una sola vez desarrolló asma; el 10,2% de los expuestos dos veces, y ​​el 17.6% de los expuestos tres o más veces presentaron asma.

En lo que se refiere a la observación de las muestras fecales, el estudio muestra que el aumento de la diversidad de la microbiota intestinal al año de vida se asoció con un riesgo 32% menor de desarrollar asma a los cinco años. La investigación revela que esa microbiota, a la edad de un año, modificada por la exposición a antibióticos es un mediador significativo del desarrollo de asma en los primeros cinco años del menor.

Con estos datos, el equipo de investigadores concluyó que “la reducción en la incidencia de asma pediátrica observada en los últimos años podría ser el resultado del fomento del uso prudente de los antibióticos en la infancia, actuando a través de la comunidad microbiana intestinal”, tal como reza el estudio que ha sido publicado el mes de marzo en