Se estima que entre un 25 y un 30 por ciento de la población de los países desarrollados tiene rinitis alérgica. La rinitis alérgica se caracteriza por estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. En muchos casos, la rinitis alérgica coexiste con la conjuntivitis alérgica, que cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. La rinitis alérgica también puede asociarse con el asma alérgica. Los alérgenos causantes de estos problemas son los pólenes, los ácaros y los hongos.

Según un informe realizado por el comité de expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el polen de las gramíneas es el que más alergias causa en España, con alrededor de siete millones de personas afectadas.

Este año, como ya ocurrió la pasada primavera, los expertos advierten que los síntomas de las alergias pueden verse reducidos gracias a la obligatoriedad de utilizar mascarillas para evitar la propagación del coronavirus, ya que estas actúan como filtro y reducen el grado de exposición al polen. Según el informe de la SEAIC, las mascarillas contribuyen a reducir la inhalación de las partículas de polen y polvo en aire inhalado hasta un 80 por ciento.

“Como consecuencia de la reducción de los síntomas, se produce un descenso en el consumo de medicamentos de rescate y una menor asistencia a servicios de urgencias”, explica el doctor Ángel Moral, presidente del comité de Aerobiología de la SEAIC.

El uso de mascarillas provoca una disminución de las alergias asociadas a la primavera, pero, a cambio, aumenta los casos de conjuntivitis, ya que la mascarilla dirige todos los pólenes hacia los ojos. Los expertos advierten que, en el último año, se han pasado de diagnosticar más casos de rinitis alérgica y asma a hacerlo de conjuntivitis alérgicas.

El doctor Javier Araiz Iribarren, especialista en oftalmología por la Universidad de Zaragoza y actual director científico del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología, explica que las mascarillas afectan sobre todo a la superficie del ojo, ya que los ojos se secan por la desviación del aire hace el globo ocular. Esta es la explicación de que hayan aumentado de modo considerable las patologías como las conjuntivitis, los orzuelos o las queratitis. “El ojo seco es mucho más vulnerable, al faltarle las defensas que la lágrima tiene”, explica el doctor Araiz.

Los especialistas sugieren que el uso de gafas protectoras podría evitar que los síntomas se centren en la superficie del ojo. En caso de dispararse los síntomas de conjuntivitis alérgica, la aplicación de compresas frías puede aliviar al paciente, aunque en muchos casos puede ser necesario utilizar gotas antihistamínicas, como la azelastina.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recuerda otras medidas que pueden ayudar a los pacientes alérgicos a prevenir la alergia primaveral en el exterior, como evitar actividades que puedan remover partículas de polen (cortar el césped o barrer la terraza).

En el caso de alergia al polen de las gramíneas no es recomendable realizar deporte o tumbarse sobre el césped. Otra recomendación es disminuir las actividades al aire libre, entre las cinco y las 10 de la mañana, porque es cuando más emisión de pólenes se produce, y también entre las siete y las 10 de la tarde, cuando el polen desciende de la atmósfera, al enfriarse el aire. Al llegar a casa, ducharse y cambiarse para evitar inhalar restos de polen.