Una investigación española  ha analizado el uso de plasma procedente de personas convalecientes de la infección por SARS-CoV-2. La conclusión es que el uso de plasma estaría destinado para tratar a determinados pacientes. En concreto, a aquellos pacientes ingresados en los primeros días desde el inicio de los síntomas y que no hayan desarrollado anticuerpos.

En este subgrupo de personas, siempre que se utilice antes de que desarrollen enfermedad grave, permite evitar el empeoramiento. También la necesidad de intubar al paciente y, en definitiva, reducir su riesgo de fallecimiento. Los resultados de mejora aparecen ya a los 14 días del tratamiento y alcanzan la significación estadística a los 28 días.

El uso de plasma procedente de donaciones de personas convalecientes de infecciones utilizado como tratamiento de esa misma infección en otras personas no es nuevo. Desde el punto de vista biológico se sustenta en la ‘transmisión de anticuerpos’ desde aquellas personas que se han recuperado de la enfermedad a los pacientes que comienzan a padecerla. Hasta la fecha, los diferentes ensayos clínicos no habían conseguido identificar al grupo de personas que podría beneficiarse de este tratamiento. El estudio ahora publicado identifica los grupos en los que este tratamiento podría resultar beneficioso.

Beneficios del uso de plasma

Los resultados, que acaban de ser publicados en la revista internacional Journal of Clinical Investigation, surgen de un ensayo clínico multicéntrico en el que han participado 350 pacientes de 27 hospitales españoles. La misma está liderada por un equipo del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, en Madrid, y financiada con el Fondo COVID-19​​​​​​​ del ISCIII.

Según esta investigación, el uso de plasma reduce en más de 50 por ciento la necesidad de ventilación mecánica o fallecimiento. En concreto, se observó a un 8,4 por ciento de pacientes del grupo plasma en las categorías de gravedad antes mencionada frente a un 17 por ciento en el grupo control a los 28 días. Esta mejoría se inicia ya a los 14 días (11,7 por ciento en el grupo de tratamiento frente al 16,4 por ciento del grupo sin plasma).

Cabe recordar que inicialmente se confirmó que el plasma no era útil para casos avanzados. De esta forma, la investigación y uso del plasma se está centrando en determinados pacientes en las fases precoces de la enfermedad. Es decir, en la línea de lo planteado en el diseño del estudio español. En estos pacientes, además del uso del plasma se está estudiando la aplicación de antivirales y varios anticuerpos monoclonales específicos contra el SARS-CoV-2.