Los patrones de  las compras de alimentos en los hogares españoles cambiaron durante el confinamiento debido al primer estado de alarma. Pero no para bien. Un estudio publicado en Nutrients calcula que el valor energético de las compras de los hogares españoles en abril de 2020 se incrementó hasta un 38 por ciento respecto al año anterior. Se trata de un trabajo del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Universidad Complutense de Madrid.

De acuerdo con la cantidad de alimentos comprados en los hogares, se estima un valor energético de la dieta de 2801 kcal por persona y día en abril de 2020. Esto representa un aumento en 771 kcal por persona y día, es decir, un 38 por ciento más respecto al mismo mes de 2019. En marzo y mayo, el aumento fue de 528 kcal y 520 kcal, respectivamente. Es decir, más de un 26 por ciento. En junio fue de 343 kcal, lo que supone más de un 18 por ciento.

“Todo esto implica cambios en la calidad nutricional de la dieta en nuestros hogares”, señala Susana del Pozo de la Calle, coordinadora del estudio. Además, se observa que el aporte al total de la energía de la dieta por parte del alcohol y los ácidos grasos saturados aumentaron levemente en abril y se mantuvieron elevados hasta agosto.

Cambios en las compras a largo plazo

Si hablamos de la calidad de la dieta los resultados fueron diversos.  Se analizaron los primeros ocho meses de 2020 en comparación a 2019. En los mismos, se observó una reducción en la densidad de nutrientes como el calcio, yodo, zinc, selenio, riboflavina, vitaminas B12, D y A (especialmente en forma de retinol). Por el contrario, hubo un aumento en la densidad de fibra, sodio, ácido fólico, carotenos y vitamina E. El contenido de alcohol por 1000 kcal aumentó en más de un 20 por ciento con respecto a 2019 de abril a julio. Este se mantuvo entre los componentes de mayor aumento continuado de la dieta en los hogares españoles.

Los nuevos hábitos adquiridos en las compras en los hogares, tanto positivos como negativos, y sus posibles consecuencias, podrían no solo ser hechos puntuales. El estudio concluye que, debido a la situación vivida, algunos de ellos podrían consolidarse y mantenerse a lo largo del tiempo.