Un equipo internacional dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Laval (Canadá) puede haber descubierto la zona del organismo en que se refugia el VIH durante el tratamiento antirretroviral. Utilizando un modelo experimental, sugieren que el virus puede esconderse en los ganglios linfáticos del bazo y del intestino.

Según explican en un artículo publicado en la revista ‘Mucosal Immunology‘, investigación se llevó a cabo con macacos infectados con el virus de inmunodeficiencia simio (VIS). Encontraron que durante el tratamiento antirretroviral, dos tipos de células en el bazo y los ganglios linfáticos intestinales sirven como sitios de replicación del virus. Estas células pertenecen a la familia de los linfocitos T CD4, el blanco preferido del VIH.

“Estas células están implicadas en el aumento de la respuesta inmunitaria. No sabemos por qué los virus que se refugian en estas células son capaces de escapar de los antirretrovirales. Pueden tener un mecanismo que limita el flujo de medicamentos o los elimina más rápidamente. Para mejorar el tratamiento, necesitaremos una mejor comprensión de lo que permite a estas poblaciones celulares escapar a los medicamentos antirretrovirales”, señala el autor principal del trabajo, Jerome Estaquier.

Para su estudio, los investigadores se centraron en los tejidos y los ganglios linfáticos que albergan células T CD4. Otros órganos del cuerpo que no están ligados al sistema linfático también pueden servir como reservorios del VIH. El equipo de Estaquier sigue investigando, y se esperan más resultados en los próximos meses.

Si los resultados obtenidos con el VIS pueden ser confirmados con el VIH en humanos, se acercaría un paso más la curación del sida. “Encontrar las células y los sitios anatómicos donde el VIH se refugia y destruirle son los principales obstáculos para desarrollar terapias para curar el sida”, recuerda Estaquier.