Las infecciones respiratorias pueden transmitirse a través de gotas de diferentes tamaños: cuando las partículas de gotas son> 5-10 μm de diámetro se denominan gotitas respiratorias, y cuando tienen <5 μm de diámetro, se denominan como núcleo de gotitas. Según la evidencia actual, el virus COVID-19 se transmite principalmente entre personas a través de gotitas respiratorias y vías de contacto, como se ha publicado en un reciente estudio de la OMS de 27 de marzo. En un análisis de 75,465 casos de COVID-19 en China, en el aire la transmisión no ha sido reportada.

La transmisión de gotitas ocurre cuando una persona está en contacto cercano (dentro de 1 m) con alguien que tiene problemas respiratorios, síntomas (por ejemplo, tos o estornudos) y, por lo tanto, corre el riesgo de tener sus mucosas (boca y nariz) o conjuntiva (ojos) expuesta a gotitas respiratorias potencialmente infecciosas. La transmisión también puede ocurrir a través de fomites en el entorno inmediato alrededor de la persona infectada. Por lo tanto, la transmisión del COVID-19 el virus puede ocurrir por contacto directo con personas infectadas y contacto indirecto con superficies en el entorno inmediato entorno o con objetos utilizados en la persona infectada (por ejemplo, estetoscopio o termómetro).

La transmisión aérea es diferente de la transmisión de gotas, ya que se refiere a la presencia de microbios dentro de las gotas. Los núcleos, que generalmente se consideran partículas de <5 μm de diámetro, pueden permanecer en el aire durante largos períodos de tiempo y ser transmitido a otros a distancias mayores de 1 m.

En el contexto de COVID-19, la transmisión aérea puede ser posible en circunstancias y entornos específicos en qué procedimientos o tratamientos de apoyo que generan aerosoles se realizan; es decir, intubación endotraqueal, broncoscopia, succión abierta, administración de tratamiento nebulizado, ventilación manual antes de la intubación, girar al paciente a la posición prono, desconectarlo del ventilador, presión positiva no invasiva ventilación, traqueotomía y reanimación cardiopulmonar.

Existe alguna evidencia de que la infección por COVID-19 puede provocar infección intestinal y estar presente en las heces. Sin embargo, hasta la fecha solo un estudio ha cultivado el virus COVID-19 de una sola muestra de heces  no hay informes de transmisión fecal-oral del virus COVID-19 hasta la fecha.

Hasta la fecha, algunas publicaciones científicas proporcionan evidencia inicial sobre si el virus COVID-19 se puede detectar en el aire y, por lo tanto, algunos medios de comunicación han sugerido que ha habido transmisión aérea. Estos hallazgos iniciales necesitan ser interpretado con cuidado.

Una publicación reciente en el New England Journal of Medicine ha evaluado la persistencia del virus del COVID-19. En este estudio experimental, se generaron aerosoles usando un nebulizador Collison de tres chorros y se alimentaron a un Tambor Goldberg en condiciones controladas de laboratorio. Esta es una máquina de alta potencia que no refleja condiciones normales de tos humana. Además, el hallazgo del virus COVID-19 en partículas de aerosol de hasta 3 horas sí no reflejan un entorno clínico en el que se realizan procedimientos de generación de aerosoles, es decir, este fue un procedimiento de generación de aerosol inducido experimentalmente.

Hay informes de entornos en los que se han admitido pacientes con COVID-19 sintomáticos y en los que no se detectó ARN de COVID-19 en muestras de aire. La OMS conoce otros estudios que han evaluado presencia de ARN de COVID-19 en muestras de aire, pero que aún no se han publicado en revistas revisadas por pares. Es importante tener en cuenta que la detección de ARN en muestras ambientales basadas en ensayos basados ​​en PCR no es indicativa de virus viables que podrían ser transmisibles. Se necesitan más estudios para determinar si es posible detectar

Virus COVID-19 en muestras de aire de habitaciones de pacientes donde no hay procedimientos o tratamientos de apoyo que generen los aerosoles están en curso. A medida que surgen pruebas, es importante saber si se encuentra un virus viable y qué papel desempeña puede jugar en transmisión.

Con base en la evidencia disponible, incluidas las publicaciones recientes mencionadas anteriormente, la OMS recomienda no mantener contacto con gotas de pflugge y precaucion en el  contacto para aquellas personas que atienden a pacientes con COVID-19. Igualmente continua recomendando precauciones en el aire en entornos en los que los procedimientos de generación de aerosoles. Estas recomendaciones son consistentes con otras directrices nacionales e internacionales, incluidas las desarrolladas por la Sociedad Europea de Cuidados Intensivos.

Al mismo tiempo, otros países y organizaciones, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, recomiendan precauciones en el aire para cualquier situación involucrando el cuidado de pacientes con COVID-19, y considere el uso de máscaras médicas como una opción aceptable en caso de escasez de respiradores (N95, FFP2 o FFP3) .

Las recomendaciones actuales de la OMS enfatizan la importancia del uso racional y apropiado de todos los Equipos de protección individual (EPIs), y no solo Máscaras, que requieren un comportamiento correcto y riguroso de los trabajadores de la salud, particularmente en los procedimientos de retirada y prácticas de higiene de manos. La OMS también recomienda capacitación del personal sobre estas recomendaciones, así como también adquisición adecuada y disponibilidad del EPIs necesario y otros suministros e instalaciones. Finalmente, continúan enfatizando la importancia extrema de la higiene frecuente de las manos, la protección respiratoria y el medio ambiente limpieza y desinfección, así como la importancia de mantener distancias físicas y evitar el acercamiento, contacto sin protección con personas con fiebre o síntomas respiratorios.

La OMS monitorea cuidadosamente la evidencia emergente sobre este tema crítico y actualizará este resumen científico a medida que más la información se hace disponible.