A diferencia de la creencia popular, el Virus del Papiloma Humano no es exclusivo de las mujeres. En México, del total de hombres infectados por los diferentes tipos de este virus, al menos el 60 por ciento son portadores de un tipo de alto riesgo como son el 6, 11, 16 y 18, mismos que pueden provocar lesiones y están relacionados con el cáncer.

La Dirección General de Epidemiología (DGE) en su último informe con cifras de 2016 establece que los estados con mayor incidencia son Jalisco, Tlaxcala, Ciudad de México, Estado de México y Puebla. A nivel país se estima que el 88 por ciento de los casos se manifiestan en mujeres, sin embargo, los hombres suelen ser portadores asintomáticos.

El 70 por ciento de los cánceres cervicouterinos, neoplasia intrapitelial y cáncer anogenital están relacionados con los tipos 16 y 18, mientras que los tipos 6 y 11 son relacionados en un 90 por ciento con lesiones en forma de verrugas genitales o condilomas acuminados, aunque estas últimas son benignas.

En el caso de los hombres el VPH se asocia con el cáncer anal, cáncer de pene y orofaríngeo.

Es importante recalcar que cualquier contacto sexual que involucre fluidos corporales es un factor de riesgo para la transmisión para el VPH y se ha comprobado actualmente la transmisión por contacto con los dedos y los genitales. Es relativamente importante en la infección directa la precocidad con la que se inicie con la actividad sexual en la adolescencia y el número de parejas sexuales sin utilización de protección.

La secretaría de salud recomienda como manera de prevención que se reciba la vacuna antes de los 11 años, disponible de manera gratuita en los hospitales salud pública. En cuanto a la infección directa se recomienda evitar el contacto sexual oral, vaginal o genital y la única manera de reducir el riesgo de contagio es la correcta utilización del preservativo de barrera.

Toda mujer debe realizarse un papanicolaou de manera anual para detección oportuna para erradicar la infección y así evitar la transmisión. Se recurre al tratamiento quirurgico para la eliminación de las lesiones genitales. Por otra parte, la inducción a la inflamación para activar de manera biológica una respuesta inmune ya que no se cuenta con tratamientos antivirales específicos para VPH, por lo que se recurre a la eliminación del agente etiológico.

En el caso de los hombres la prueba debe ser en ADN, una hibridación de ácidos nucleicos y posteriormente una prueba de reacción en cadena de polimerasa, que determina si es de alto o bajo riesgo. En caso de ser necesario se debe realizar una penescopía para identificar lesiones invisibles para el ojo común.

Actualmente hay una discusión para determinar si sólo las mujeres deben vacunarse, ya que los hombres son portadores y pueden infectar a más mujeres, sin embargo, hasta el momento se ha determinado que es más viable en mujeres, como actualmente se distribuye.