No todas las gafas de sol son iguales ni sirven para todas las personas y cada modelo debe adaptarse a distintas necesidades de protección ocular.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la radiación procedente del sol es el resultado de una serie de procesos complejos. Desde su emisión hasta llegar a los ojos sufre procesos de absorción, difusión y reflexión que la modifican. Cada uno de estos cambios depende de magnitudes variables. Por ejemplo, un campo de hierba refleja un 3 por ciento de la radiación que le llega, la playa, un 30 por ciento, y la nieve un 80 por ciento.

Según explica el decano del Colegio Nacional de Ópticos- Optometristas de España, Juan Carlos Martínez Moral, “los efectos de la radiación solar nos afectan a todos, aunque de manera especial a los niños, las personas que trabajan al aire libre y los pacientes operados de cataratas. Las gafas de sol son la mejor manera de proteger nuestros ojos frente a la radiación”. Su uso es especialmente recomendable:

» Durante las horas centrales del día.

» En las zonas altas, ya que la altitud multiplica la intensidad de la radiación (un 10% de UV cada 1.000 metros de altura).

» Durante el verano, de 12 de la mañana a 5 de la tarde.

» Cuando existe nubosidad, ya que parte de la radiación UV traspasa la barrera de nubes.

» Cuanto más cerca se resida del ecuador y a una mayor altura respecto al nivel del mar.

En este sentido advierte que las gafas de sol que se venden en bazares, mercadillos o puestos ambulantes, por regla general, no están homologadas, lo que puede perjudicar extraordinariamente la visión de quienes las utilizan. De acuerdo con esta organización colegial, el 70 por ciento de los doce millones de gafas de sol que se comercializaron el año pasado en España fueron adquiridas en estos lugares.

Asesoramiento profesional

Cada persona tiene una sensibilidad distinta a la luz, por lo que el tipo de lente debe ser personalizado y su elección debe basarse en el asesoramiento profesional. La clave para escoger las gafas de sol reside en la categoría del filtro solar, ya que una lente oscura no garantiza un mayor grado de protección frente a la radiación UV.

El color de las lentes se escogerá en función de las necesidades de cada usuario:

» El verde permite una percepción de colores con muy pocas alteraciones. Reduce la luz visible sin interferir en la claridad de la visión. Es recomendable para deportes náuticos e hipermetropía.

» El marrón filtra las radiaciones azules y aumenta el contraste y la profundidad de campo. Este color es el indicado para los deportes al aire libre y las personas miopes.

» El gris transmite uniformemente la luz a través del espectro y respeta mejor los colores naturales, por lo que es una buena elección para la conducción.

» El amarillo no es recomendable para conducir en días soleados, ya que puede provocar errores en la percepción de las luces de los semáforos. Sin embargo, mejora el contrate en días nubosos, con bruma o con niebla.

» El naranja es el color más adecuado en condiciones de baja luminosidad, como la conducción nocturna o con niebla, ya que aumenta los niveles de contraste, pero no es apto para el uso solar.

FUENTE: Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas.