Un estudio realizado por investigadores de Weill Cornell Medicine y NewYork-Presbyterian (Estados Unidos) sugiere a las mujeres embarazadas no deberían retrasar la vacunación contra COVID-19 hasta el final, por lo que las anima a inmunizarse durante el periodo de gestación o incluso hasta seis semanas antes de quedarse embarazadas, a fin de proteger al bebé y a ellas mismas durante todo el embarazo.

Según los investigadores, la vacunación contra la Covid-19 de las mujeres embarazadas produce niveles de anticuerpos contra la proteína externa ‘Spike’ del SARS-CoV-2 en el momento del parto que no varían drásticamente con el momento de la vacunación durante el embarazo y, por tanto, no justifican el retraso de la vacunación.

El estudio, publicado el 28 de diciembre en ‘Obstetrics & Gynecology’, analizaron cómo variaban los niveles de anticuerpos en la sangre de la madre y en la sangre del cordón umbilical del bebé en el momento del parto con el momento de la vacunación previa en casi 1.400 mujeres y sus bebés.

Los investigadores descubrieron que los niveles de estos anticuerpos en el momento del parto tendían a ser más altos cuando el curso de vacunación inicial se producía en el tercer trimestre.

Sin embargo, también descubrieron que los niveles de anticuerpos en el momento del parto siguen siendo comparativamente altos, y probablemente también protectores, cuando la vacunación se produce al principio del embarazo o incluso unas semanas antes del mismo, y una vacuna de refuerzo al final del embarazo puede hacer que esos niveles de anticuerpos sean mucho más altos.

COVID-19 más grave en embarazadas

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan la vacunación contra la Covid-19 para las mujeres embarazadas. Además, estudios anteriores sugieren que la Covid-19 tiende a ser más grave para las mujeres cuando están embarazadas, y aumenta los riesgos de parto prematuro, mortinato y otros resultados adversos para sus bebés.

Así las cosas, la vacunación contra la Covid-19 protege a las mujeres embarazadas de la Covid-19 grave y genera anticuerpos que atraviesan la placenta y circulan por la sangre de sus bebés después del parto. Los estudios sobre las vacunas más utilizadas hasta ahora no han encontrado un aumento de la tasa de efectos secundarios adversos para las madres o sus bebés.

Resultados del estudio

Entre las mujeres sin antecedentes de infección por SARS-CoV-2 que recibieron las dos dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer o Moderna, los niveles de anticuerpos en el momento del parto fueron los más bajos después de la vacunación previa al embarazo o en el primer trimestre y los más altos después de la vacunación en el tercer trimestre. Sin embargo, la diferencia no fue grande.

No hubo diferencias significativas en los niveles de anticuerpos contra la proteína ‘Spike’ según el momento de la vacunación entre el número relativamente pequeño de mujeres que recibieron la vacuna de dosis única de Janssen.

Entre las mujeres vacunadas que tenían antecedentes de infección por Covid-19, los niveles de anticuerpos en la sangre materna y del cordón umbilical en el momento del parto eran moderadamente más altos por término medio, y mostraban un descenso aún menor con el momento de la vacunación más temprano.

En las mujeres que no recibieron un ciclo completo de vacunación en el momento del nacimiento, los niveles de anticuerpos en la sangre materna y en la sangre del cordón umbilical fueron significativamente más bajos que en todas las demás cohortes, incluida la cohorte más temprana vacunada.

"El mensaje aquí es que usted puede vacunarse en cualquier momento del embarazo y que probablemente será beneficioso para usted y su bebé en el momento del nacimiento, y por supuesto, al vacunarse tempranamente se estará protegiendo a sí misma y a su bebé durante todo el embarazo", apunta la primera autora, la doctora Yawei Jenny Yang, profesora asistente de patología y medicina de laboratorio en Weill Cornell Medicine y patóloga en el NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center.