El profesor Emilio Lora-Tamayo D´ocon ha mantenido largas conversaciones, en los últimos días, con el ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, sobre la situación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La última, veinticuatro horas antes de su nombramiento el pasado viernes en Consejo de Ministros. Mañana se hará cargo de la gestión globalizada de los ciento veinticinco centros que integran este organismo y de sus diez mil científicos, informa el diario ABC en su edición del domingo, 23 de febrero.

– ¿Ha puesto condiciones para ser presidente del CSIC?

– No se puede hablar de condiciones. En mis conversaciones con el ministro y el secretario de Estado he expuesto las potencialidades actuales y futuras y la visión que tengo del Consejo. He encontrado una amplia receptividad y me han mostrado su apoyo.

– ¿Cree que es adecuada la actual estructura de este organismo?

– Tal y como está contemplado en la ley, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas es, actualmente, un organismo autónomo. No creo que sea adecuado, aunque esto no se cambia de la noche a la mañana. Por eso vamos a estudiar una nueva estructura jurídica, buscando las mejores opciones de futuro y mirando el marco jurídico administrativo español así como modelos de organismos de investigación de otros países, como puede ser el Instituto Weizmann, en Israel, o el Max Planck, en Alemania. Hay que plantear algo realizable.

– En este sentido, ¿cuál sería su modelo para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas?

– Que sea permeable con la sociedad. Hay que explotar al máximo las figuras de colaboración con otros centros públicos, aunque esta labor ya se está realizando. Tenga en cuenta que, aproximadamente, un tercio de los Institutos son mixtos con las Universidades. Mi valoración, en este punto, es positiva ya que se trata de un exponente de esa política de permeabilidad. También tenemos Unidades asociadas, unas setenta, que suponen un estadío inferior a los Institutos mixtos, pero que también ofrecen ventajas, como la movilidad de personal. Voy, por tanto, a continuar y potenciar esta línea y, al mismo tiempo, experimentar otras fórmulas con Universidades y organismos públicos de investigación.

– Profesor Lora, ¿cuál es la radiografía actual del Consejo?

– El CSIC es y sigue siendo el primer organismo público de investigación y la colúmna vertebral de los centros públicos en esta materia. Por ser multidisciplinar, por tener unas características distribuidas a lo largo y ancho de España, es único. Su trayectoria de los últimos años ha sido excelente, pero tiene problemas, fundamentalmente por su estructura obsoleta. Ha servido, funciona, repito, y ha funcionado. Pero ahora tiene un traje que se le ha quedado pequeño. Por el contrario, la materia prima del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que son los investigadores, es excelente. Por eso estamos identificando los problemas y que se encuentren vías de solución.

-¿Cree que ahora tienen los recursos necesarios y suficientes para investigar?

– Mire, le voy a decir una obviedad. Tenemos capacidad para gastar más y gastarlo bien. Pero voy a matizar estas palabras. Necesitamos un mayor gasto progresivo o, lo que es lo mismo, un aumento mantenido en el tiempo…

– Respecto a los sueldos de los investigadores del CSIC, ¿considera que están bien retribuidos?

– Hasta ahora ha sido tradicional su equiparación con los salarios de la Universidad. Pero se han producido algunos desfases. Naturalmente que los salarios de los investigadores del CSIC no son los adecuados. Y también se puede mejorar el reconocimiento de la sociedad hacia ellos. Este ha sido uno de los diversos asuntos que he hablado con el ministro de Ciencia y Tecnología pero, en mi opinión, no es el principal. Es importante y tampoco es el menor, aunque no es el principal. El Ministerio de Ciencia y Tecnología es consiciente de esta necesidad, manifestada por Rolf Tarrach, y se ha comprometido a encontrar una solución que se concrete en los próximos ejercicios presupuestarios. Son luces al final del túnel…

-¿De qué otros asuntos ha hablado con el ministro de Ciencia y Tencología?

– Entre otras cosas, de la falta de flexibilidad y agilidad de contratación vinculada a los proyectos de investigación. Se tiene que hacer con todo el rigor que haga falta, pero, con esas características. Me han dado buenas esperanzas y espero que estos problemas se resuelvan dentro de la nueva estructura del Consejo . Quiero resaltar que en los últimos cuatro o cinco años ha habido un esfuerzo por parte de la Administración para aumentar la plantilla de los científicos del CSIC. Los investigadores que se están incorporando son, sencillamente, excelentes, con un promedio alto de publicaciones. Son la crema del café, es decir, tienen la máxima calidad. Hemos crecido en cuanto a número de investigadores, que se refuerza con el programa Ramón y Cajal, pero ahora hay que incorporar técnicos. Es una asignatura pendiente.