Hoy en día, la resistencia antimicrobiana es uno de los mayores retos de Salud Pública en el mundo, y por ello, en el contexto del 62º Congreso de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), tuvo lugar el taller `Enterobacterias Productoras de Carbapenemasas (EPC): un reto terapéutico´.

En este foro, organizado por  el Grupo de Atención Farmacéutica en Enfermedades Infecciosas (AFinf), en colaboración con Pfizer, se analizaron los principales retos  en el abordaje de pacientes que presentan resistencia antimicrobiana.

Se entiende por resistencia a los antimicrobianos el fenómeno por el cual un microorganismo deja de ser afectado por un antimicrobiano, al que anteriormente era sensible, y que es consecuencia directa de la capacidad de ciertos microorganismos de neutralizar el efecto de los medicamentos, como los antibióticos.

Un problema creciente y preocupante si se tiene en cuenta que, según un estudio publicado por la OMS en 2014, en la Unión Europea se estima que fallecen alrededor de 25.000 personas al año debido a la resistencia antibiótica. Además, supone un gasto aproximado para los sistemas de salud europeos de 1.500 millones de euros al año.

Falta de control de los antibióticos

Uno de los retos hospitalarios es la infección por `Enterobacterias Productoras de Carbapenemasas (EPC), tema en el que se ha centrado el debate en este Congreso. Este tipo de infecciones presenta una amenaza para la mayor parte de los centros hospitalarios debido a su rápida propagación y complicado tratamiento. Por estos motivos en las instituciones sanitarias se están poniendo las medidas adecuadas para la prevención, control y el tratamiento de este tipo de infecciones.

Otra de las conclusiones de este debate, es que el desarrollo de este fenómeno se está viendo acelerado principalmente por el mal uso de los antimicrobianos, los programas de control y prevención e infecciones que son inadecuados o inexistentes, las medicinas de baja calidad, y la baja regulación en el uso de medicamentos antimicrobiano.

En palabras de Luís Martínez Martínez, jefe de Servicio de Microbiología en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y profesor de Microbiología en la Universidad de Córdoba, “el principal reto es el de disponer de nuevos antimicrobianos. Obviamente, hay otras cuestiones adicionales como el desarrollo y la implantación en nuestro país de los programas de uso adecuado de antimicrobianos en general de los programas denominados PROA (Programas de Optimización de uso de Antimicrobianos)”.

De esta misma opinión era José Mª Gutierrez Urbón, farmacéutico especialista de área de Farmacia Hospitalaria en el Complexo Hospitalario Universitario de La Coruña,  que argumentaba por su parte que “los pacientes deben tomar conciencia de que los antibióticos son un grupo de medicamentos cuya utilización implica un desgaste en su futura eficacia, por tanto, no se debe abusar de ellos y solo tomarlos bajo prescripción facultativa, siguiendo fielmente las instrucciones que dé el profesional sanitario”.

Concretamente, La OMS considera que más de un 7 por ciento de los pacientes que ingresan en un centro sanitario de un país desarrollado, y un 10 por ciento de los que lo hacen en un país en vías de desarrollo, van a adquirir al menos una Infección Asociada a la Asistencia Sanitaria (IAAS). En España, se calcula que del total de infecciones que se adquieren al recibir asistencia hospitalaria, uno de cada 19 pacientes se infecta con bacterias llamadas GRAM-negativas, subtipo de bacteria donde actualmente el problema de la resistencia es más acuciante.