La menopausia provoca muchos cambios en la mujer que pueden, en ocasiones, alterar notablemente su salud y su calidad de vida. Identificarlos, abordarlos y tratarlos de forma integral es la mejor estrategia para que la mujer pueda superar satisfactoriamente esta etapa de su vida. La Dra. Silvia González, jefa clínica de la Unidad de Menopausia y Osteoporosis en HM Gabinete Velázquez (Madrid) y el Dr. Santiago Palacios, ginecólogo e investigador experto en menopausia (Madrid), revisaron en el webinar “En menopausia, ¿por qué conformarse con menos si lo puedes tener todo?algunos de los síntomas más prevalentes en las mujeres climatéricas y el modo de tratarlos de forma integral, eficiente y lo más natural posible, en esta etapa fisiológica de la vida de la mujer.

La esperanza de vida de la mujer sigue aumentando desde hace décadas y supera en unos 6 años al varón. Sin embargo, la esperanza de vida en buena salud se sitúa en los 68 años, tanto en la mujer como en el varón, y no ha evolucionado nada en los últimos años.

Entre la población climatérica, solo una parte de las mujeres sintomáticas consultan al ginecólogo, y una parte aún menor recibe tratamiento adecuado para sus síntomas. Si tomamos datos de la población española, se puede estimar que aproximadamente 7,8 millones de mujeres en España están en el climaterio, de las cuales casi 2 millones van a ver alterada su calidad de vida1.

Sofocos, el síntoma más característico durante la menopausia

El síntoma más característico son los sofocos, y alrededor de un 70-85% de las mujeres los padecen, el 80% durante más de 1 año, y el 9% tiene sofocos más allá de los 70 años2. Asimismo, en un trabajo basado en la escala Cervantes, un 36% de las mujeres menores de 50 años decían tener sofocos intensos casi en todo momento, pero lo más llamativo es que este porcentaje era de un 18% en las mayores de 65 años, lo que indica, según la Dra. González, que estos síntomas pueden abarcar un periodo prolongado de la vida de la mujer.

Los sofocos se incluyen dentro de los síntomas vasomotores, entre los que también se encuentran las palpitaciones, las cefaleas y la sudoración nocturna, síntomas que comparten una fisiopatología común con los trastornos de ánimo, las dificultades cognitivas y toda la sintomatología neurológica3.

La ausencia de estrógenos, o de algunos de sus metabolitos, altera el normal funcionamiento del centro termorregulador del hipotálamo, lo que genera el sofoco. Ahora se sabe que en las mujeres asintomáticas la zona termoneutra es más ancha que en las mujeres sintomáticas, de modo que una oscilación de temperatura de la misma intensidad no tiene impacto en la mujer asintomática, pero produce sofocos en la mujer sintomática, porque excede más fácilmente el umbral de sudoración4.

Esto es relevante porque tradicionalmente se ha intentado tratar los sofocos por la vía del receptor estrogénico, pero se pueden tratar también actuando sobre los neurotransmisores.

Los sofocos, sin embargo, no son los únicos síntomas durante la menopausia. Muchas mujeres refieren cansancio, irritabilidad, insomnio, de modo que tratar solo el sofoco no es suficiente, aseguró la Dra. González. “Hay que optar por estrategias más integrales, que abarquen más síntomas, y que ayuden a prevenir trastornos potencialmente tan graves como la osteoporosis, responsable de muchas fracturas, que afectan la calidad de vida de las mujeres5, o incluso el riesgo cardiovascular asociado a la menopausia.”

Otros trastornos

La osteoporosis es frecuente en las mujeres de más de 50 años, pero a pesar de su clara relación con el riesgo de fracturas, está infradiagnosticada e infratratada. La última Menoguía sobre la osteoporosis recomienda la suplementación con 800-1.000 UI (Unidades Internacionales) de vitamina D al día en mujeres posmenopáusicas con riesgo incrementado de fractura5.

Por otra parte, la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer desde aproximadamente los 53 años, superando al cáncer de mama. Y es que algunos factores de riesgo cardiovascular son exclusivos de la mujer, como el ovario poliquístico, la menarquia tardía y la menopausia temprana, por lo que la inclusión de los factores de riesgo cardiovascular en la historia clínica podría permitir adoptar alguna medida de prevención6.

Un abordaje holístico

Tradicionalmente, la menopausia se ha tratado con terapia hormonal, pero es bien sabido que son muy pocas las mujeres que reciben el tratamiento adecuado, ya que, por una parte, la prescripción de terapia hormonal es muy baja y, por otra, no se hace un abordaje holístico que contemple todos los síntomas y necesidades de la mujer.

“Una estrategia eficaz es recurrir a tratamientos con productos naturales, como Libicare Meno, un complemento alimenticio formulado para el manejo integral de los signos y síntomas de la menopausia”, señaló el Dr. Palacios. Libicare Meno, contiene ingredientes con evidencia clínica demostrada, seleccionados para combatir especialmente los sofocos, los problemas cardiovasculares, la prevención de la osteoporosis y los síntomas del sistema nervioso central, como la ansiedad, la irritabilidad o el insomnio.

Libicare Meno se administra en dos comprimidos, uno para el día y uno para la noche. 

El comprimido para el día mejora la vitalidad, el deseo sexual y los sofocos, y el comprimido para la noche mejora el insomnio y los sofocos, y sirve también para prevenir la osteoporosis, el síndrome metabólico y el envejecimiento de la piel.

La cápsula de día contiene Trigonella foenum-graecum, Tribulus terrestris, Damiana, Ginkgo biloba, vitaminas del grupo B y selenio, que poseen efectos positivos en la función sexual en mujeres con bajo deseo, en la recuperación de la vitalidad y en el bienestar general. Estos efectos se producen gracias a la disminución de la globulina fijadora de hormonas sexuales y, en consecuencia, al aumento de la testosterona libre, lo que mejora la energía y la sexualidad (deseo, excitación, lubricación, orgasmo y satisfacción con las relaciones sexuales).

Además, uno de los ingredientes de Libicare Meno es el Luprenol, que ha demostrado disminuir el 95% de los sofocos a los 3 meses7. El Luprenol es 100 veces más potente que las isoflavonas, y, a diferencia de estas, se absorbe directamente, y no requiere metabolización por la microbiota intestinal. También contiene Cimicifuga racemosa, que actúa a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC), aumentando la dopamina y la serotonina; consigue así reducir el número e intensidad de los sofocos al actuar sobre el centro termorregulador, y es eficaz en la sintomatología psicológica.

Por primera vez nos encontramos con una combinación de ingredientes, en la que dos de ellos actúan de forma sinérgica, a través de dos mecanismos de acción distintos implicados en los sofocos: el Luprenol actúa sobre los receptores estrogénicos beta, pero mayormente sobre los alfa, por eso es mucho más activo, y la Cimicifuga, que como se mencionó, actúa sobre el SNC . Esta combinación única mejora las opciones de las isoflavonas y productos a base de polen que se utilizaban en las terapias naturales para la menopausia, y proporciona mayores beneficios para la mujer.

Libicare Meno contiene también melatonina, que ayuda a conciliar el sueño, así como hidroxitirosol (un antioxidante innovador y muy potente) y zinc, que contribuyen a mejorar el síndrome metabólico y reducir el riesgo cardiovascular, y vitamina D, para prevenir la osteoporosis.

Así pues, según el Dr. Palacios, Libicare Meno es un tratamiento natural indicado para mujeres con sintomatología leve o para aquellas que no desean recibir terapia hormonal, formulado para abordar de forma holística todas las necesidades de la mujer durante la menopausia.

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Este webinar forma parte de un ciclo dirigido a ginecólogos que tiene lugar en Ginecare FMC, una plataforma para albergar formación médica continuada para médicos, enfermeras, matronas y farmacéuticos.

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Bibliografía

  1. Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. Menoguía Menopausia. Maturitas. 2013;74(3):283-90.
  2. Gold EB, Sternfeld B, Kelsey JL, Brown C, Mouton C, Reame N, et al. Relation of demographic and lifestyle factors to symptoms in a multi-racial/ethnic population of women 40-55 years of age. Am J Epidemiol. 2000; 152(5):463-73.
  3. Nevin JE, Pharr ME. Preventive care for the menopausal woman. Prim Care. 2002; 29(3):583-97.
  4. Freedman RR. Pathophysiology and treatment of menopausal hot flashes. Semin Reprod Med. 2005; 23(2):117-25.
  5. Del Pino Montes, J. Epidemiología de las fracturas osteoporóticas: las fracturas vertebrales y no vertebrales. Rev Ostepor Metab Miner. 2010; 2 (suppl.5): 8-12.
  6. Maas AHEM, Rosano G, Cifkova R, Chieffo A, van Dijken D, Hamoda H, et al. Cardiovascular health after menopause transition, pregnancy disorders, and other gynaecologic conditions: a consensus document from European cardiologists, gynaecologists, and endocrinologists. Eur Heart J. 2021; 42(10):967-84.
  7. Aghamiri V, Mirghafourvand M, Mohammad-Alizadeh-Charandabi S, Nazemiyeh H. The effect of Hop (Humulus lupulus L.) on early menopausal symptoms and hot flashes: A randomized placebo-controlled trial. Complement Ther Clin Pract. 2016; 23:130-5.