Redacción.- Este 16 de mayo, a los seis meses de su publicacion en el BOE (15 de diciembre) entra en vigor la ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica, conocida también como "ley de voluntades anticipadasl". Como ha venido informando EL MEDICO INTERACTIVO, dado su carácter de Ley básica, esta norma fija los mínimos a los que deben ajustarse las normativas de las Comunidades Autónomas, al tiempo que se acaba con la dispersión que había surgido con respecto a la materia. Asimismo, esta entrada en vigor produce la derogación de los apartados 5, 6, 8, 9 y 11 del artículo 10 de la Ley General de Sanidad (LGS) , así como el apartado 4 de su artículo 11 y su artículo 61.

En lo que se refiere a las voluntades anticipadas, la ley ahora ya en vigor, recoge que una persona mayor de edad, capaz y libre, podrá manifestar con anterioridad su voluntad , "con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarlos personalmente, sobre los cuidados y tratamiento de su salud o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo".

Consentimiento informado

Como se recordará la Ley establece que toda actuación en la Sanidad requiere del consentimiento de los pacientes, que tienen derecho a negarse al tratamiento por escrito. Asimismo, reconoce al paciente como titular del derecho a la información, que podrá no obstante limitarse "por la existencia acreditada de un estado de necesidad terapéutica".

En cuanto a este "consentimiento informado", la Ley indica que "será verbal por regla general", teniendo que ser por escrito en casos de intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que supongan riesgos o inconvenientes "de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud humana".

Regulación de la historia clínica

Por otro lado, esta norma básica regula también por primera vez la historia clínica, su contenido, su archivo y la protección de los datos incluidos en la misma así como qué profesionales deben tener acceso a la misma, dejando claro que se trata de un documento "destinado fundamentalmente a garantizar una asistencia adecuada al paciente".