Especialistas miembros de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), presentarán su experiencia en primera línea durante la pandemia.  En concreto lo harán en el 2º Congreso Nacional Multidisciplinar Covid-19 de las Sociedades Científicas de España. En el mismo debatirán los resultados de los estudios clínicos más vanguardistas que se han realizado y continúan realizándose en la actualidad sobre la COVID-19. Cabe tener en cuenta que se calcula que actualmente hay en marcha unos 2.000 ensayos clínicos. Uno de los temas a abordar es precisamente las secuelas de los pacientes que tuvieron un cuadro clínico severo.

“Superada la fase aguda, especialmente para los supervivientes de cuadros severos, llega otro reto: la incertidumbre de las secuelas de la infección y cómo afectarán a la vida diaria de estos pacientes”, expone Diego Miguel Castillo Villegas, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

En otras epidemias previas, los supervivientes del Síndrome de Distrés Respiratorio del Adulto (SDRA) presentan entre un 10 y un 20 por ciento secuelas fibróticas. Se presume que los pacientes que han padecido COVID-19 mostrarán unas cifras parecidas. Aunque es posible que quienes han sufrido la infección de forma más severa puedan tener más posibilidades de presentarlas.

En cuanto a cómo estas afectarán a la calidad de vida, se están llevando diversos estudios con fármacos antifibróticos. Actualmente, hay un estudio pionero y multicéntrico en España para evaluar el uso de la pirfenidona.

Secuelas en un cuadro clínico severo

Otro dato destacado es que, aunque los pacientes ingresados con NB-NAC mostraban un cuadro clínico severo mayor al ingresar en el hospital, los pacientes con neumonía por Covid-19 tuvieron casi el doble de mortalidad hospitalaria. Ello fue probablemente debido a la respuesta inflamatoria exagerada y a una falta de tratamiento dirigido frente a la COVID-19.

Asimismo, se presentan conclusiones de más estudios. Por ejemplo, se ha observado un número elevado de pacientes en los que persisten  alteraciones radiológicas después de la infección aguda por SARS-CoV2. Todas ellas relacionadas con cuadros clínicos severos.

Por último, cabe destacar las secuelas en otros pacientes. Existe una disminución de las exacerbaciones por enfermedades respiratorias crónicas, como la EPOC y el asma, respecto a años anteriores. También se redujeron las pruebas y por ende ha disminuido significativamente el número de nuevos diagnósticos. Todo esto, nos lleva a concluir que la pandemia Covid-19 ha tenido un impacto importante en la calidad asistencial de los pacientes crónicos. En concreto, son los pacientes respiratorios los que más se han visto afectados.