El uso mantenido de mascarillas, el lavado higiénico de manos, la aplicación de geles hidroalcohólicos o la exposición a otras sustancias va a provocar trastornos cutáneos de distinta índole. Así lo ha informado el Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Es por ello que acaban de publicar un Documento Técnico SEMG sobre los cuidados y la atención a los problemas de la piel en tiempos de COVID-19. En el mismo se menciona cómo entre el 74,5 y el 97 por ciento de los sanitarios han reportado algunos trastornos cutáneos. Las manos y la cara (dorso nasal, mejillas y frente) son los más frecuentemente afectados.

Según los autores, estos trastornos cutáneos dependen de diferentes factores. A saber: las concentraciones; del tiempo de exposición; la frecuencia de utilización; temperatura ambiental; actividad desarrollada; así como del propio estado previo de la piel; sobre todo en aquellas personas con problemas dermatológicos.

En concreto, se han observado serias alteraciones fundamentalmente en piel y mucosas de la nariz. También en pliegues de las orejas, o en puntos de rozamiento/presión de las mejillas. Los mecanismos mediante los que puede actuar y provocar los efectos no deseados son la hiperhidratación, el rozamiento y la presión continuada.

Consejos ante la aparición de trastornos cutáneos

Para minimizar estos efectos, el Grupo de Trabajo de Dermatología de la SEMG aporta diversas recomendaciones. La primera, uso de mascarillas “que cumplan perfectamente su función y menos por su estética, evitando aquellas no homologadas o las que, en la zona de contacto con la piel, originen un mayor efecto de rozamiento o presión”.  Del mismo modo, se recomienda que antes de ponerse la mascarilla, se realice una higiene de la piel facial, utilizando agua y limpiadores no jabonosos sin aditivos (fragancias).

La combinación de lavados frecuentes y la aplicación de los geles hidroalcohólicos es responsable de los trastornos cutáneos más frecuentemente observados. Por ejemplo, xerosis, dermatitis con prurito/escozor/dolor, descamación incrementada, maceración, grietas y sobreinfecciones.

En este sentido, se recomienda asegurar que, tras el lavado, se secan perfectamente las manos, dedos y espacios interdigitales. Del mismo modo, aconsejan aplicar cremas emolientes que eviten la pérdida de humedad natural de la piel y estabilicen la barrera hidrolipídica. En caso de riesgo por exposición solar, aplicar, junto a los emolientes, filtros solares no alcohólicos.