E.P.- Los investigadores españoles Fernando J. Corrales y José M. Mato, junto con su grupo de investigación de la Unidad de Proteómica, Genómica y Bioinformática del Centro para la Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, han realizado un estudio sobre una proteína clave en el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica, lo que puede dar lugar al desarrollo de nuevo métodos de diagnóstico y tratamiento. Estudios recientes demuestran que la S-adenosilmetionina (AdoMet), una molécula necesaria para la vida, juega un papel esencial en el mantenimiento de una función hepática y que una deficiencia crónica en la producción de esta molécula resulta en el desarrollo de esteatohepatitis no alcohólica (NASH) y hepatocarcinoma. La NASH es una enfermedad crónica que se esta convirtiendo en una de las patologías más significativas y comunes de la hepatología clínica debido a su creciente prevalencia en la población. Los factores que originan y participan en el desarrollo de la NASH son, en general, poco conocidos.

"En nuestro estudio, hemos definido la huella proteómica de la NASH en un modelo de ratón deficiente en la producción de AdoMet", ha explicado Fernando J. Corrales . "Hemos comprobado la existencia de alteraciones a nivel de expresión de proteínas en un estadio muy temprano de la enfermedad, mucho antes de que se produzcan alteraciones morfológicas detectables en el hígado. Nuestros resultados indican que una deficiencia en la síntesis de AdoMet en el hígado induce la reducción de los niveles de prohibitina (PHB1), una proteína implicada en mantener una correcta función mitocondrial", ha señalado este investigador.

La deficiencia en PHB1 induce un fallo mitocondrial lo que conduce a la acumulación de radicales libres en el hígado y a alteraciones en el metabolismo de lípidos, azucares y aminoácidos. "Asimismo, hemos demostrado que los niveles de PHB1 están disminuidos en el hígado de pacientes obesos, que presentan riesgo de desarrollar NASH", agrega.

La identificación de proteínas cuyo nivel de expresión cambia en un estadio muy temprano de la NASH las apunta como marcadores tempranos de la patología y contribuye a ampliar nuestro conocimiento de los mecanismos moleculares implicados en su origen y evolución. Según Corrales, "este conocimiento pone las bases para nuevas líneas de investigación que quizá sirvan para desarrollar nuevas estrategias diagnósticas y encontrar nuevas dianas terapéuticas de obvia aplicación clínica", ha afirmado.