Aunque las cifras son todavía muy testimoniales, el número de pacientes pediátricos que adopta una dieta vegetariana o vegana va en aumento. “Esto supone un desafío para los pediatras”, que deben tener claro que “seguir una dieta vegetariana (o una omnívora) no significa que sea una dieta adecuada. Lo que aconsejamos es que se siga una dieta equilibrada y suficiente sea cual sea el modelo de dieta seguido”.

Así lo apunta el doctor José Manuel Moreno Villares, coordinador del Área de Nutrición en el Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la la Asociación Española de Pediatría (AEP), que confirma que se observa una tendencia a disminuir el consumo de carne y productos animales, pero que el porcentaje de vegetarianos estrictos es bajo. “Es posible, sin embargo, que exista un infrarreporte y que no se comunique al pediatra esa opción”.

De ahí la importancia de que el pediatra conozca la cuestión. “Aunque la formación es todavía insuficiente, en los últimos años es tema en los foros de formación continuada y revistas pediátricas en español”, apuntando por ejemplo a las aportaciones que han hecho el Comité de Nutrición de la AEP y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP).

A partir de los 2 años

En términos generales y en los reportes publicados, aunque son tamaños muestrales pequeños, “no hay diferencias en el crecimiento” entre los niños que siguen una dieta tradicional o vegetariana/vegana. No obstante, considera que “en situaciones en las que pueda ponerse en riesgo la salud del niño, el pediatra debe desaconsejar. Si no es así, acompañar”.

El Comité de Nutrición de la AEP, recuerda, desaconseja el seguimiento en lactantes y niños de corta edad. Los lactantes reciben una alimentación láctea en su gran parte (leche de la madre como preferencia) que se complementa con otros alimentos a partir del sexto mes y, por lo menos, hasta los dos años. “Es por ello que las dietas veganas no están recomendadas en niños menores de 2 años”.

Planificar y suplementar

Pero en última instancia, lo “fundamental” es la planificación. “Todas las dietas restrictivas –y la dieta vegana lo es– tienen un riesgo aumentado de deficiencias nutricionales”. Por ello, “es necesaria no solo la planificación sino la suplementación de algunos nutrientes”, señala el doctor Moreno Villares.

Desde su punto de vista, los aspectos negativos de una dieta vegetariana/vegana son “riesgos nutricionales para el hierro, zinc, vitamina B12, yodo y ácidos grasos omega-3”. En cambio, entre los positivos estarían “menor aporte calórico y proteico, perfil lipídico más saludable y mayor ingesta de fibra”. En definitiva, hay que estar especialmente atentos a las deficiencias nutricionales, “en especial en etapas de rápido desarrollo neurológico” como son el embarazo o el periodo de lactancia.

Hablar de nutrientes más que de alimentos

“El único alimento imprescindible en una etapa de la vida es la leche materna (o un sustituto de la misma, fórmula infantil) en los seis primeros meses de vida. A partir de ahí”, señala el doctor Moreno Villares, “podemos hablar de qué nutrientes son esenciales, más que hablar de alimentos esenciales”.

“Las dietas restrictivas exigen un compromiso importante, un asesoramiento por expertos y una planificación, así como suplementación”, subraya. “No todas estas medidas están al alcance de la mayoría de la población”, por lo que “en aras del beneficio de toda la población infantil, el consejo de la AEP es el empleo de una dieta omnívora en estas etapas de rápido crecimiento y desarrollo”.

Ni sí ni no, depende

¿Y existen falsos mitos relacionados con estas dietas en la infancia? “Hay mitos en ambos sentidos: reclamar beneficios para la salud no demostrados en estudios poblacionales bien diseñados y, por el otro, apuntar que están desaconsejados en todas las edades infantiles, también basados en aseveraciones no contrastadas científicamente”.

En última instancia, ¿una dieta vegetariana/vegana es una opción segura y recomendable en la infancia? “La respuesta no puede ser un sí o un no, sino un depende”, asegura el doctor Moreno Villares. “Puede ser una opción segura en determinadas edades y bajo determinadas circunstancias de cumplimiento. No creo que dispongamos de datos de suficiente rigor para afirmar que sea una opción recomendable”.