El pilar fundamental para el tratamiento de la dislipemia son las medidas higiénico-dietéticas, el cumplimiento de una dieta saludable y ejercicio. A la hora de hablar del cumplimiento terapéutico hay que tener en cuenta su definición: el grado en que un paciente actúa de acuerdo con la dosis, la pauta posológica y el plazo prescritos.

Sin embargo, los resultados clínicos de un tratamiento se ven afectados no solo por como tomen los pacientes su medicación, sino por cuanto tiempo lo hagan. Por esa razón, en los últimos años se ha comenzado a utilizar el término persistencia para definir el tiempo que transcurre desde el inicio hasta la interrupción.

Por su parte, la adherencia se define como el número total de días de toma de medicación de acuerdo con las pautas del prescriptor durante el periodo de seguimiento. La persistencia se define como el número de días de utilización continua de la medicación durante un periodo específico. Así, la tasa de adherencia y de persistencia se calculan dividiendo el número de días que el paciente ha sido adherente o persistente entre el número de días del periodo de seguimiento. Por tanto, la relación entre abandono, persistencia y cumplimiento terapéutico es inversamente proporcional; cuanto mayor es el primero, menor son los otros dos y viceversa.

Polimedicación

Todos estos elementos están relacionados con la carga de polimedicación, cronicidad y complejidad del tratamiento. Cada vez son más los pacientes crónicos complejos que están sometidos a polimedicación. Por eso, es necesario facilitar, en la medida de lo posible, la simplificación del tratamiento, con combinaciones fijas cuando sea posible.

El temor a los efectos secundarios es otro de los motivos principales por los cuales el paciente no cumple el tratamiento, sobre todo en pacientes jóvenes y en los que se encuentran en prevención primaria. De hecho, algunos estudios realizados indican que más de la mitad de los pacientes a los que se les prescribe una estatina en prevención primaria, abandonan el tratamiento en el primer año.

Distinto cumplimiento

Existen diferencias en el grado de incumplimiento terapéutico en los hipertensos, diabéticos o con dislipemia, ya que son patologías diferentes y con una apreciación distinta por parte del paciente tratado. Una patología con sintomatología percibida por el paciente conlleva una mejor adherencia al tratamiento. 

Sin embargo, el tratamiento de la dislipemia, en prevención primaria, puede asociarse con una peor adherencia al tratamiento. Por su parte, la falta de cumplimiento terapéutico en hipertensión y diabetes se puede objetivar con controles domiciliarios, por lo que es más sencillo que el paciente se conciencie sobre la importancia del cumplimiento del tratamiento. Los diabéticos y los hipertensos son mejor conocedores de las consecuencias de su enfermedad y están mas alineados con el cumplimiento terapéutico.

Prevención

En líneas generales, la adherencia terapéutica tras un evento es mayor en pacientes en prevención primaria, sin embargo, a medida que el tiempo trascurre tras dicho evento, es frecuente encontrar pacientes que abandonan el tratamiento por una pérdida en la concepción de riesgo o del compromiso con la enfermedad. Por eso, es preciso reforzar en cada consulta tanto las medidas higiénico-dietéticas como el tratamiento, teniendo en cuenta si se recogen los medicamentos, se toman, cómo y cuándo se toman; y así mismo revisar la eficacia del tratamiento y valorar la aparición de algún efecto secundario que pueda influir en el cumplimiento.

Está claro que hay una estrecha relación entre el incumplimiento terapéutico y el aumento de la morbimortalidad cardiovascular, ya que se eleva el riesgo de padecer eventos cardiovasculares. En hipertensión, la relación es directa, de manera que un peor cumplimiento terapéutico puede repercutir en un incremento promedio de 15 mmHg para las cifras de presión arterial sistólica y 5,7mmHg para las presión arterial diastólica.

En el cumplimiento terapéutico es importante implicar al paciente en la toma de decisiones en relación a su enfermedad y su tratamiento. Se debe intentar que entiendan su patología, utilizando unos términos sencillos y hacerles ver la importancia y el compromiso que adquieren con su enfermedad y tratamiento.

Relación médico-paciente

La base de una buena adherencia al tratamiento es una gran empatía por parte de los profesionales con los pacientes, que mejora la confianza médico-paciente y favorece así la adherencia y la persistencia de los tratamientos.

Los pacientes que conocen que toman medicaciones en combinaciones fijas agradecen el esfuerzo por reducir la carga de diferentes medicamentos y se comprometen en el cumplimiento.

La simplificación del régimen terapéutico se acompaña de mejores resultados en cuanto a la adherencia terapéutica y al mejor grado de control de factores de riesgo caradiovascular, tanto en prevención primaria como en prevención secundaria.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Cristina Beltrán Herrera, Verónica Serviola Sánchez, María Luaces Méndez, José Alberto de Agustín Loeches y Rocío Carda Barrio, y la médico de Familia Isabel Cruzado Rodrigo, del Hospital Infanta Leonor, y las endocrinólogas Rosa Argüeso Armesto y Cristina Gil Mouce, del HULA, en Lugo, y los médicos de Familia Germán Fernández López, del Centro de Salud Riberas, y  David Álvarez Gutiérrez, del Centro de Salud Pontenova.