La salud en la actualidad puede verse amenazada por movimientos como los llamados “antivacunas” que atentan contra la prevención de patógenos mortales que durante el pasado siglo fueron causa de millones de muertes en el mundo, muchas de ellas muy dolorosas.

México es uno de los países con unos de los cuadros básicos de vacunas gratuitas más amplios de Latinoamérica y del mundo, lo que ha disminuido de manera importante las muertes infantiles por enfermedades previsibles como la poliomielitis, sarampión, hepatitis B perinatal (disminuida en un 99% en niños de 5 años) o tétanos neonatal de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud. En el caso de la rubéola, ha quedado erradicada desde 2013.

México cuenta con 5 diferentes cartillas de vacunación que están divididas por niveles etarios que van desde los 0 a los 9 años, de 10 a los 19 años, mujeres de 20 a 59 años, hombres de 20 a 59 años y adultos mayores de 60 años y más, mismas que pueden ser consultadas y descargadas en el portal del Gobierno de México.

El médico debe identificar las necesidades del paciente en sus diferentes edades. La vacunación de niños y adolescentes ha demostrado ser costo- efectiva en todos los grupos humanos. En especial, en este segmento de edad, ha demostrado su efectividad como medida para reducir la mortalidad infantil, la morbilidad y los efectos de las enfermedades infecciosas que producen minusvalía.

Cada esquema de vacunas sugiere la capacidad de mantener la salud y contribuir a la comunidad, además de prevenir las enfermedades y favorecer la incorporación a grupos de ayuda mutua en caso de ser necesario, por lo cual cada ciudadano es responsable de dar seguimiento a su esquema para promover la libre convivencia.

Es necesario recordar a los pacientes que las vacunas no previenen la infección, sin embargo, una vez contraída, podrá ser controlada y será eliminada, es decir, que podrán contraer la enfermedad, pero eliminará el riesgo de secuelas o de muerte.

Una actividad que debe estar presente al otro lado del escritorio del médico son las Semanas Nacionales de Vacunación que existen desde 1989, ya que tienen como objetivo aplicar las vacunas que necesitan los menores de 5 años para completar su esquema básico, así como las que se administran de forma complementaria a los adolescentes y adultos.