En el marco de la IV Jornada sobre Vacunaciones organizada por la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), se ha debatido sobre la importancia del papel social de las vacunas. Teniendo claro que las vacunas son la estrategia más efectiva de salud pública, para aumentar su efectividad es necesario una mayor concienciación social. Para ello es necesario reforzar los mensajes sobre su cobertura, eficacia y seguridad.

Desde la SEE han insistido en que la vacunación ha marcado “un antes y un después” en el control de las enfermedades transmisibles. Así, las vacunas tendrán un papel fundamental en el control de la pandemia provocada por la COVID-19.

La emergencia generada por el nuevo virus SARS-CoV-2 ha vuelto a demostrar la importancia de seguir invirtiendo en el desarrollo de nuevas vacunas. En España se está trabajando en vacunas basadas en replicones RNA que se autoamplifican. Esto incrementa la producción del antígeno que induce la protección. Para ello es preciso manipular genéticamente los virus eliminando una determinada proteína para atenuarlos. Algo que ya ha demostrado ser efectivo en ratones, cuya tasa de supervivencia es del 100 por cien en los que han sido inmunizados.

Papel social de las vacunas y el calendario vacunal

Para abordar el papel social de las vacunas es clave gestionar un buen calendario vacunal. A este respecto hay que evaluar la carga que supone la enfermedad en la comunidad; la efectividad y la seguridad de la vacuna;  las repercusiones que puede comportar su inclusión en la administración de otras  vacunas;  sus implicaciones éticas y su evaluación económica.

En definitiva, hay que estudiar si es realmente su incorporación es factible. Es decir, si se posee la infraestructura suficiente para suministrarla y los recursos para adquirirla. Una vez introducida la vacuna en el calendario hay que hacer una vigilancia epidemiológica y microbiológica. Estas deben ser muy estrictas para valorar el impacto que tiene la vacunación.