Se estima que en España un 18 por ciento de las personas que presentan infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ignora su condición de infectadas. Además, cerca del 50 por ciento (el 47,8 por ciento en 2017) de los diagnósticos que se realizan cada año, son diagnósticos tardíos. Es por ello que desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) han emitido un comunicado para concienciar de la importancia de trabajar en el diagnóstico precoz también desde la Atención Primaria.

Tal y como exponen los expertos la mayoría de pacientes con infección por VIH no diagnosticada pasarán por su Centro de Salud en varias ocasiones antes de que su estado de salud se deteriore lo bastante como para que aparezcan los síntomas de enfermedad avanzada.

En este sentido, y tal y como publicaba el Ministerio de Sanidad en la “Guía de recomendaciones para el diagnóstico precoz del VIH en el ámbito sanitario” de 2014, se recomienda la realización de cribado rutinario con consentimiento verbal y exclusión voluntaria, a las personas de la población general de 20 a 59 años de edad, sexualmente activas, que requiriese una extracción de sangre para la realización de un análisis y residentes en provincias cuyas tasas de nuevos diagnósticos de infección por el VIH estuviesen por encima del percentil 75 de las tasas a nivel nacional.

En este sentido, desde semFYC se muestran de acuerdo con estas medidas promulgadas por la Guía y enfatizan en la necesidad de solicitar más pruebas de VIH desde Atención Primaria. Para ello han publicado el “Decálogo de oportunidades perdidas en la consulta de Atención Primaria para el diagnóstico del VIH” elaborado por el grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Valenciana (SoVaMFiC) que puede ser de utilidad a la hora de plantearse en consulta cómo aumentar el diagnóstico precoz de la infección.

España y VIH

Por otra parte, desde semFYC recuerdan que  España sigue estando puntos por debajo del objetivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida que sitúa el objetivo de esta tasa en el 10 por ciento de personas infectadas no diagnosticadas. Es decir, que un 90 por ciento de los infectados sepan que lo están.

Cabe recordar que el diagnóstico tardío de la infección es uno de los principales obstáculos para el control de la epidemia ya que aumenta la morbimortalidad (es mayor cuanto menor es la cifra de CD4 en el momento en que se diagnostica), incrementa la tasa de transmisión (se estima que entre el 54 por ciento y el 65 por ciento  de las nuevas infecciones están producidas por las personas que no conocen su infección) y aumenta el coste de la asistencia sanitaria.

Sin embargo, sí reconoce que los otros dos puntos del objetivo 90 – 90 – 90 sí se cumplen en nuestro país: el 93,4 por ciento de los pacientes que están diagnosticados reciben tratamiento antirretroviral; y el 90,4 por ciento de ellos mantienen la carga viral negativa.