Tras finalizar el 42 Congreso Nacional de SEMERGEN, para su presidente son muchas las lecciones aprendidas, como la necesidad de adaptarse a un entorno 2.0, no solo en formación, sino también en la práctica clínica. Pero estos retos siguen necesitando de una mayor inversión en Atención Primaria, que lejos de tapar agujeros, se basen en un análisis de las necesidades.

Los congresos online están suponiendo todo un reto para las sociedades científicas. ¿Qué lecciones ha aprendido de esta primera experiencia y cuáles serán aplicables a futuros congresos de la sociedad?

Empezamos con ciertas dificultades debido a esta novedad, pero finalmente el congreso ha sido un éxito. Más de 4.500 inscritos, creo que cerca de los 4.800. Aunque lo más destacado son los datos de participación diaria en las actividades, que son muy elevados. Los seminarios eran para 200 y han tenido lista de espera. Hubo mesas de debate que tuvieron una audiencia de casi 1.000 personas en algunos momentos. Ha supuesto un gran esfuerzo de organización, pero ha merecido la pena. En definitiva, podemos decir que esta pandemia nos ha enseñado más sobre el entorno online. Estas herramientas son fáciles de usar y permiten que la formación pueda llegar a muchas más personas. También a personas que tienen un difícil acceso, en circunstancias complicadas como ahora. La conclusión es que, bien utilizadas, pueden aumentar la participación de muchos profesionales que, por motivos diferentes, familiares, económicos, laborales, etc., no puedan desplazarse a un congreso presencial.  Somos españoles, nos gusta y necesitamos la relación humana, que es necesaria y conveniente, pero este tipo de herramientas, hasta que podamos superar esta pandemia, van a ser necesarias. Y creo que muchas de estas cuestiones online van a permanecer en el tiempo.

Una vez más, en formación, también se pide al médico de AP estar familiarizado con las nuevas tecnologías. En esta pandemia ese ha sido uno de los retos. ¿Realmente estaban preparados los médicos de Primaria para ejercer una salud 2.0? ¿Qué puntos fuertes y qué déficits han encontrado?

El médico de Atención Primaria ya utilizaba las herramientas informáticas, aunque puede que no con la asiduidad de estos meses. Puede que mi generación no tanto, pero las generaciones más jóvenes han nacido con un ordenador en la mano.

Puede que sí en los más jóvenes, pero teniendo en cuenta la edad media del médico de Primaria, quizás haya supuesto un reto más…

Sí, pero la realidad es que el aprendizaje ha sido rápido. En Medicina de Familia nuestro ejercicio profesional supone desarrollarse día a día.

Durante la primera ola de la pandemia se habló mucho de la falta de material en los hospitales, pero la realidad es que muchos de los médicos contagiados y fallecidos pertenecían al primer nivel asistencial, ¿se volvió a olvidar el sistema de proteger a los médicos de familia?

En la primera ola pandémica ya es sabido que nos faltaron los equipos de protección individual y que afectó de lleno al médico de familia. Todo ello teniendo en cuenta que en nuestra labor asistencial también hay que visitar domicilios, hay que tener un contacto más presencial que otras especialidades, etc. Es por ello por lo que hubo más contagios.

Y ahora, en esta segunda ola, ya teniendo la experiencia de la primera. ¿Se ha mejorado realmente en este aspecto?

En este momento equipos de protección no nos faltan, las pruebas diagnosticas se están realizando, pero lo que sí hay es una falta de previsión y planificación. La hay, en realidad, desde hace muchísimos años, con una inversión mínima tanto en recursos, como en personal.

De hecho, la Primaria es ahora uno de los centros del debate, pero la crisis no es nueva. ¿De dónde vienen estos problemas, más allá de la pandemia?

Quitando la época en la que se aprobó la Ley General de Sanidad y se implementó la Atención Primaria, la realidad es que desde que la competencia de Sanidad se transfiere a las comunidades autónomas, la hermana pobre ha sido y sigue siendo la Atención Primaria. Además, la generación de las gerencias únicas supone que los recursos van a ir siempre al hospital y por tanto se mantendrá esta desigualdad. La única forma de superar esto es haciendo un verdadero análisis o auditoria de la situación. En el mismo se deben reflejar las necesidades reales, para que, si hay voluntad de invertir, se enfoque la inversión en ellas mismas.

Ese análisis parece que se lleva haciendo desde hace muchos años. Más financiación, más tecnología para ser más resolutiva, darle más presencia a la Atención Primaria en las facultades para captar el interés de los nuevos médicos… ¿Realmente se ha llevado alguna medida a cabo? ¿Al menos ahora en esta crisis sanitaria?

No, hasta ahora la gran mayoría de iniciativas han sido sobre todo brindis al sol y vender humo.  Y las medidas de ahora creo que son paños calientes. Se están llenando la boca de decir todas las inversiones que se van a hacer en Atención Primaria, pero veremos cuánto llega realmente. Pienso que este tipo de medidas en crisis van a ser pan para hoy y hambre para mañana, porque lo que no se puede es querer invertir ahora empezando la casa por el tejado. Primero habrá que ver cómo están los cimientos y si tengo que reforzarlos. Una vez hecho esto, habrá que ver realmente dónde se necesita esa inversión y planificarlo bien. Por ejemplo, viendo cuánto personal se va a jubilar los próximos años, porque como ya ha dicho, la media de edad de los médicos de familia es elevada. También hay que pensar qué recursos voy a dar al médico de Atención Primaria para que aumente su capacidad de resolución y aumente su capacitación para resolver problemas, sin tener que derivar al paciente al hospital. Mientras no se haga todo eso, y tengamos un plan en condiciones dotado económicamente, lo demás no dejarán de ser pequeñas chapuzas para tapar agujeros.

Hablando de ese análisis y de la situación actual, ¿ha surgido alguna idea o propuesta más concreta en este último 42 Congreso Nacional de SEMERGEN?

Desde SEMERGEN llevamos en esta dinámica de analizar y aportar propuestas desde hace mucho tiempo. Hemos participado en un decálogo sobre la Atención Primaria con la Organización Médica Colegial. También hemos participado en la AP siglo XXI en la que se recogían ya una serie de medidas importantes. El pasado año, en abril, el Ministerio también reunió a las sociedades científicas y quiso trabajar en un documento sobre la Atención Primaria. Los documentos son muy bonitos, como las leyes, pero al igual que estas, luego hay que desarrollarlas y cumplirlas. Si no, todo este esfuerzo se queda en nada.

La situación actual ya es crítica. Pero si tenemos en cuenta que, tras la pandemia, habrá que abordar las secuelas de la COVID-19 y la de otros pacientes no COVID no atendidos, ¿puede empeorar la salud de la población española? ¿Y puede suponer eso una nueva saturación del SNS?

Hay que analizar primero qué es lo que va a pasar con todos estos pacientes. Por un lado, están los pacientes de COVID agudos, que son los que ahora en esta segunda ola hay que tratar. Por lo que parece, por el momento, el virus o no se está comportando de forma tan agresiva como en la primera ola o está ayudando que ahora conocemos algo mejor la enfermedad. Después están, como comenta, los pacientes post-COVID y los casos de COVID persistente. Precisamente para su seguimiento clínico se ha presentado en este último congreso, en colaboración con la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), un protocolo para seguir las complicaciones posteriores a la infección por COVID. En ese paciente hay que ver qué complicaciones manifiesta y cómo vamos a manejarlo. ¿La necesidad de estos seguimientos puede impactar en la saturación del sistema? Habrá que ver cómo coordinarnos mejor todos los servicios para darle la mejor atención, sobre todo desde Atención Primaria y Medicina Interna.

Y más allá de este paciente post-COVID, ¿qué pasa con los crónicos, que ya suponían un porcentaje importante de las consultas de Primaria y que pueden ver su salud empeorada tras la pandemia? ¿Se prevé también que aparezca este reto?

Aún tenemos que valorar cuál ha sido durante este año el control de determinadas patologías crónicas. Por ejemplo, cuál ha sido el grado de control de la hipertensión arterial o la diabetes durante la pandemia. Si realmente ha disminuido, habrá que ver las consecuencias, para ver si ha existido un aumento de los eventos y de las complicaciones. Veremos complicaciones agudas, que pueden haber aumentado, pero sobre todo es posible que observemos complicaciones crónicas. Cuando pase este shock de atención al paciente COVID, habrá que evaluar a todos los demás pacientes. Para ello vamos a contar con herramientas como el estudio IBERICAN de SEMERGEN, para analizar factores de riesgo en el paciente cardiovascular.

Y todo este aumento de trabajo, ¿cómo lo van a gestionar los médicos de familia, ante la falta de recursos existente?

Evidentemente empeorará la situación si no se toman medidas. Y afectará no solo a la labor asistencial del médico de Primaria, sino que también va a repercutir en que se vea mermada su labor formativa e investigadora, en la que hemos estado intentando avanzar en los últimos años.

Otra cuestión es cómo van a percibir esto los propios pacientes. Se ha pasado de los aplausos a situaciones más tensas en las consultas. ¿La población está entendiendo la situación que atraviesa su médico de Primaria?

Creo que se ha dado poca información al respecto. Así, está habiendo protestas porque los teléfonos están saturados. También en el acto médico el paciente quiere ver a su médico, quiere esa relación médico-paciente, porque el teléfono tiene su utilidad, pero hay otras muchas cosas que por esta vía no se pueden transmitir. Ni que hablar de la imposibilidad de la exploración física. En esta teleconsulta por teléfono se está perdiendo una parte del buen arte médico. Es lógico que todo esto genere en el paciente protestas o, al menos, descontento.

¿Qué papel pueden tener las sociedades científicas a este respecto?

Influye mucho lo que llevamos años trabajando, que es en el paciente empoderado. Un paciente que conozca bien su enfermedad, que esté formado en detectar sus complicaciones, y darle tranquilidad y confianza. Todo ello suma en esta nueva forma de atención. A la vez, los propios profesionales también tenemos que mejorar nuestra formación para adaptarnos en este sentido. Estamos realizando protocolos para dar más herramientas y que el médico esté formado para hacer la mejor teleconsulta o consulta telefónica posible.

Hemos empezado hablando de la necesidad de las nuevas tecnologías en la formación del médico. ¿También va a hacer falta hacer una salud más 2.0 en la práctica clínica?

Sí, no nos ha quedado más remedio que aprender, sobre todo a la hora de hacer un buen triaje en la evaluación del paciente para saber en todo momento si precisa o no de una consulta presencial, para evitar problemas como por desgracia se han dado en algunos casos.

Por último, ha mencionado también que esto supondrá una merma en la labor de investigación del médico. Pero ahora, durante la crisis, ¿ha habido un aumento de investigación en Primaria?

La realidad es que todo el mundo científico ha demostrado tener una gran adaptación y esa ha sido la parte positiva. La parte negativa es que se ha centrado todo en COVID, y que otros muchos estudios se han paralizado. Precisamente porque ha primado la labor asistencial, ante la falta de recursos de atención a la pandemia. No solo a nivel de Atención Primaria, también en Especializada. Servicios, como Cardiología o Medicina Interna, que estaban realizando estudios, han visto como todos los recursos del hospital se han puesto a disposición de COVID. Se han paralizado servicios, consultas y todo eso paraliza la investigación. En el caso de Primaria estamos ahora perfilando estudios precisamente sobre el paciente COVID, sobre todo en registros. En el caso de la SEMI ya tiene recogidos los datos de 15.000 pacientes para el Registro COVID y estamos intentando coordinar este tipo de registros también desde Atención Primaria. Todo ello para ver la evolución de ese paciente COVID o con complicaciones COVID.

Para terminar, ¿qué mensaje lanzaría a los médicos de Primaria para afrontar la situación actual?

Lo más importante ahora es recordar que cuentan con el apoyo de sus sociedades científicas, como es el caso de SEMERGEN. En nuestro caso hemos podido colaborar aportando no solo formación, que era muy necesaria, sino también información veraz, ya que durante la pandemia otro de los retos han sido los bulos y las fake news. Cuestiones que se han debatido como el tratamiento con antihipertensivos o el uso de ibuprofeno, por ejemplo, han precisado de profesionales aportando una información veraz, en medio de toda la desinformación que había.