De un 5 a un 10 por ciento de los pacientes ingresados en el hospital con COVID-19 tienen insuficiencia respiratoria grave. En estos pacientes, la intubación es un procedimiento que tiene una alta mortalidad. En un metaanálisis muy reciente que incluye más de 50.000 pacientes se estableció que es superior a un 50 por ciento. Estos datos han llevado a desarrollar diversos estudios que avalan que es posible evitar la intubación en un alto porcentaje de casos. En los mismos es posible utilizar diversas estrategias. Estas son algunas como la oxigenoterapia de alto flujo, la ventilación mecánica no invasiva (VMNI) y la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP).

Así se ha expuesto durante el 53 Congreso Virtual de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). En concreto, se ha manifestado que el soporte ventilatorio no invasivo se puede aplicar en alrededor del 70 por ciento de los pacientes que están ingresados en el hospital con COVID-19 e insuficiencia respiratoria grave.

Sobre esta cuestión se manifestaba Manuel Luján, neumólogo y coordinador del Proyecto de Investigación Integrado de SEPAR.  “Uno de los argumentos esgrimidos hasta ahora en defensa de la intubación es que recurrir a técnicas alternativas de soporte ventilatorio solo retrasa la intubación. También que empeora potencialmente el pronóstico de los pacientes. Nuevos estudios han demostrado que es posible evitarla en un alto número de casos”.

Técnicas para evitar la intubación

Aportando más datos, se ha demostrado que el fracaso de las técnicas de soporte ventilatorio no invasivo oscila entre el 20 y el 30 por ciento. En estos casos se valora la muerte del paciente o tener que recurrir finalmente a la intubación.  Es por ello que la clave puede ser el momento en el que tomar la decisión.

Se considera que el momento ideal para aplicar alguna de estas técnicas de soporte ventilatorio no invasivo sería aquel en que el paciente tiene una concentración de oxígeno de entre el 40 y el 50 por ciento. Es lo que técnicamente se conoce como una fracción inspirada de oxígeno (FiO2).

Existen tres técnicas no invasivas de utilidad en estos casos, para evitar la intubación orotraqueal. No hay estudios que hayan demostrado que una técnica sea mejor que otra. Los pacientes responden por igual. Por ello es importante elegir aquella que resulte más cómoda para el paciente. Siempre teniendo en cuenta que puede precisar muchos días de soporte ventilatorio.