La situación creada por la pandemia ha puesto en evidencia los fallos del sistema sanitario. Lo ha hecho en hospitales y Atención Primaria. Pero también en otros circuitos sociosanitarios como es la atención sanitaria en residencias de la tercera edad. Especialmente tras darse a conocer el elevado número de fallecimientos registrados. En España se ha observado una necesidad crónica y urgente de coordinación entre los ámbitos sanitario y social. También la gran variabilidad de respuestas entre las comunidades autónomas (y dentro de ellas).

Es por ello que el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) ha publicado un informe al respecto. Este se ha tramitado a través de la Comisión Asesora COVID-19-OMC.

En el mismo se expone que se deben cubrir las necesidades de atención sanitaria en residencias de los ciudadanos institucionalizados, con igual compromiso que a los demás ciudadanos, pero con una adaptación a sus condiciones”. Así, se debe asegurar trato equitativo que equilibre sus oportunidades para disfrutar del máximo nivel de calidad de vida, relacionada con la salud posible.

Atención sanitaria en residencias

Para mejorar la atención sanitaria en residencias son “imprescindibles” estudios evaluativos de las intervenciones desarrolladas. También es necesaria la investigación sobre la incidencia de COVID-19. En concreto, de la mortalidad general en las residencias y de la mortalidad atribuible a COVID-19 en estos entornos.

Este informe, en base a la situación de respuesta a la pandemia, ofrece cinco grandes líneas de mejora. Algunas son: medidas de prevención y control para personal y residentes, con un control exhaustivo de acceso a las residencias de mayores. Las mismas deben facilitar el contacto con los familiares a través de las tecnologías de la comunicación (videoconferencias con imagen preferiblemente). Si no, contarán con sistemas de visita seguros, evitando en lo posible restringirlas totalmente. Estas políticas de visita se adaptarán a las situaciones epidemiológicas.

También se pide la realización de test que permitan diagnosticar los casos e identificar los contactos. Todo para establecer sistemas de detección y aislamiento precoces. Otras medidas pasan por la importancia de la coordinación “constante e inmediata” con el sistema sanitario.