La estratificación del riesgo cardiovascular de un paciente se establece teniendo en cuenta sus factores de riesgo. En la consulta de Cardiología se utilizan las escalas de riesgo propuestas por la Sociedad Europea de Cardiología, siguiendo las últimas guías de prevención cardiovascular.

En personas aparentemente sanas entre 40-69 años, se evalúa el riesgo cardiovascular a 10 años con la ecuación de riesgo SCORE2 y en personas por encima de 70 años se emplea la ecuación SCORE2-OP.

La novedad en la ecuación de riesgo es la inclusión del colesterol no-HDL. Se considera además alto/muy alto riesgo cardiovascular a pacientes con enfermedad cardiovascular ateroesclerótica establecida o evidenciada en pruebas de imagen, diabetes o insuficiencia renal moderada o grave, trastornos genéticos de lípidos o hipertensión arterial.

La prevención principal del riesgo cardiovascular es mediante el control de factores de riesgo cardiovascular.

Estilo de vida

En cuanto a los factores relacionados con el estilo de vida se recomienda actividad física regular, como pilar básico para la prevención de enfermedad cardiovascular. A esto hay que añadir un patrón de dieta de estilo mediterráneo, donde se restrinja el consumo de sal y esté presente el consumo de pescado al menos una vez a la semana.

También se aconseja moderar el consumo de alcohol, suspender el hábito tabáquico y control del peso.

Otros factores de riesgo

En cuanto a otros factores de riesgo clásicos, el objetivo de LDL se establece según el riesgo cardiovascular. En pacientes de muy alto riesgo cardiovascular se debe establecer por debajo de 55 mg/dl y mayor a 50 % de reducción de LDL basal.

El objetivo de presión arterial inicial en población general es menor 140/90 mmHg, pero se deben adaptar a la edad y a las comorbilidades específicas.

En cuanto a la diabetes, las cifras de HbA1c deben situarse por debajo de 7 %, pero el objetivo se debe adaptar según edad y comorbilidades.

Primeras pautas

En el momento actual, las estatinas son el fármaco de primera elección para el tratamiento de hiperlipemias y para la reducción de lípidos en pacientes con alto y muy alto riesgo cardiovascular. Disminuyen la síntesis endógena de colesterol mediante la inhibición de una enzima implicada en su biosíntesis.

En un metaanálisis realizado hace unos años se comprobó que cada 40 mg/dl de reducción de LDL se asociaba con una reducción del 22 % de eventos cardiovasculares mayores en pacientes en prevención secundaria.

En cuanto a prevención primaria, se ha demostrado beneficio ya que reducen el LDL y por tanto eventos cardiovascular a largo plazo.

Terapia combinada

Se recomienda el uso de estatinas de alta intensidad y ezetimiba, incluso en múltiples ocasiones como terapia de inicio, en pacientes de muy alto riesgo cardiovascular intentar reducción precoz del  cLDL para llegar al objetivo en el menor tiempo posible y disminuir el riesgo de nuevos eventos.

En cuanto a los iPCSK9 son otro grupo farmacológico con gran reducción de cLDL y evidencia de reducción de eventos cardiovasculares. Se recomiendan en pacientes de muy alto riesgo cardiovascular que no están controlados con estatinas de altas dosis y ezetimiba.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Joaquín Sánchez-Prieto Castillo, Ángel Solloso Martínez, Paula Sánchez-Aguilera Sánchez-Paulete, Marcos García Aguado y los médicos de Familia Olga Silvia García López y Jesús Fraguas Gutiérrez, de Talavera.