Retrasar las segundas dosis de las vacunas COVID-19 debería reducir el número de casos a corto plazo, al tiempo que aumenta rápidamente el número de personas inmunizadas, aunque la carga de casos a más largo plazo y el potencial de evolución del “escape” viral de la inmunidad dependerán de la solidez de las respuestas inmunitarias generadas por infecciones naturales y de una o dos dosis de vacuna, según un estudio de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, y la Universidad de McGill, en Canadá.

“Los ensayos clínicos originales de las vacunas, más la epidemiología posterior, son bastante optimistas con respecto a la eficacia de la primera dosis. Sin embargo, todavía no estamos seguros de cómo la fuerza y la duración de la inmunidad de una sola dosis, o el curso completo de dos dosis o la infección natural, para el caso, persistirán a largo plazo”, ha añadido.

Para el estudio, publicado en la revista ‘Science’, los investigadores utilizaron un modelo simple para proyectar la incidencia de casos de COVID-19, así como el grado de inmunidad de la población, bajo una variedad de regímenes de dosificación de vacunas y supuestos relacionados con las respuestas inmunitarias.

El estudio encontró que las estrategias de dosis única pueden, como se esperaba, reducir el número de casos a corto plazo al inmunizar más rápidamente a un mayor número de personas. Sin embargo, si las respuestas inmunitarias después de una dosis son menos sólidas, los picos epidémicos posteriores pueden ser mayores.

Potencial de escape inmunológico viral

La teoría del escape inmune viral predice que en individuos con inmunidad parcial, una presión de selección moderada combinada con una transmisión viral suficiente podría impulsar la evolución viral. Aquí, los autores exploran esta posibilidad junto con una variedad de otros escenarios, incluido el caso más optimista de un potencial mínimo de adaptación en huéspedes con inmunidad debilitada después de una o dos dosis de vacuna.

Ya ha surgido al menos una variante que puede adaptarse para un escape inmunológico parcial. La teoría simple subraya que la evolución y transmisión de variantes por huéspedes infectados con niveles intermedios de inmunidad puede ser importante. “Por lo tanto, la fuerza y la duración de la inmunidad, y particularmente el efecto de estos sobre la retransmisión, son parámetros clave a determinar

Un hallazgo intuitivo que enfatiza el artículo es que las tasas muy bajas de administración de vacunas pueden estar asociadas con un mayor número de casos y, posiblemente, un mayor potencial de adaptación viral.