El contexto de pandemia en el que nos encontramos hace que los programas de inmunización de adultos se hagan, si cabe, aún más imprescindibles. Sin embargo, para que estos sean eficaces, es necesario apostar la seguridad de los mismos. Y es que en el caso de la vacuna de la gripe, la población teme acudir a los centros de salud por miedo al contagio. Es por ello que las enfermeras reclaman habilitar espacios libres de COVID en los centros sanitarios.

Así se ha expuesto en el ciclo ‘Estrategias de vacunación en un entorno de pandemia’. “Hemos tenido que desarrollar ideas imaginativas para vacunar sin riesgos”, explicaba Enrique Javier Vargas, gerente del Distrito Sanitario Málaga-Valle del Guadalhorce en Málaga. En la búsqueda de estos espacios libres de COVID, se han abierto accesos separados de la zona asistencial para evitar contactos entre paciente sano y aquellos que acuden a consulta.

Pese a ello, los expertos no creen que las farmacias sean una alternativa segura en la búsqueda de espacios libres de COVID.  Según los expertos hay que contar con los requisitos de calidad y seguridad que tiene cumplir un acto vacunal. Se necesita personal formado y cualificado. Es poco probable que todas las farmacias cuenten con una enfermera experimentada y cualificada para poner vacunas. Además, se necesita un registro de todas las vacunas y es imposible que las farmacias tengan acceso a todas las bases de datos de pacientes para hacerlo.

Espacios libres de COVID también para neumococo

Otro de los asuntos abordados es la necesidad de incorporar la vacuna del neumococo en el calendario vacunal. El neumococo es una bacteria que puede ocasionar infecciones pulmonares, otitis, meningitis o bacteriemias, pudiendo ser muy graves en personas con enfermedades debilitantes graves. Es más probable que el paciente adulto desarrolle este tipo de enfermedades.

Por esta razón y en un contexto de pandemia donde el COVID-19 afecta en mayor medida a la población adulta, es importante fomentar la inmunización en este sector poblacional. Los entornos rurales, con un alto porcentaje de población envejecida, tienen que prestar más atención a la promoción de la vacunación.