A pesar de que el gasto sanitario en España se sitúa entre los más bajos de la Unión Europea, nuestro país goza de la mayor esperanza de vida y, en muchos aspectos, de mejor salud que los demás países comunitarios. Los principales motivos son, en opinión del analista en el ámbito de Salud de la OCDE, Cristian Herrera, el “sólido” sistema de Atención Primaria, la puesta en marcha de medidas de prevención y el sistema de ambulatorización, entre otros.

No obstante, el ‘Informe sobre el Estado de Salud en España’, que será presentado este jueves en Bruselas, desvela que en los próximos años y décadas el envejecimiento de la población y el crecimiento económico moderado añadan “presión” al gasto público en salud y cuidados. De hecho, está previsto que el gasto público aumente en 0,5 puntos porcentuales del PIB entre los años 2016 Y 2070, y el gasto en cuidados a largo plazo en 1,3 puntos.

En 2017 el gasto sanitario per cápita en España se situó en los 2.371 euros, lo que supone un 15 por ciento por debajo de la media europea, de 2.884 euros. Además, el gasto sanitario supuso el 8,9 por ciento del PIB, mientras que la media de la Unión Europea fue del 9,8 por ciento; y el gasto público representó el 71 por ciento de todo el gasto sanitario, cuando en Europa fue el 79 por ciento.

El ‘Informe sobre el Estado de Salud en España’ ha sido realizado por la Comisión Europea, la Organización por la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), y el Observatorio Europeo para los Sistemas de Salud y Políticas, que va a ser presentado este jueves en Bruselas.

Gastos

Según dicho Informe, los gastos directos están “muy por encima” de la media del 16 por ciento de la Unión Europea, situándose en España en el año 2017 en el 24 por ciento. Este coste se debe fundamentalmente a los copagos en medicamentos y a los dispositivos médicos utilizados fuera del hospital, así como a la atención dental.

En este sentido, Herrera apunta que “el gasto de bolsillo de los ciudadanos es uno de los principales desafíos del sistema sanitario español”, por lo que, en su opinión, es necesario destinar más recursos públicos para mejorar la cobertura y accesibilidad de la población a los medicamentos genéricos.

El trabajo refleja que entre los años 2009 y 2014 el porcentaje en volumen de fármacos genéricos en el mercado farmacéutico se duplicó, pasando del 24 al 48 por ciento, permaneciendo relativamente estable desde entonces, con un nivel cercano a la media de la Unión Europa (50 por ciento), pero “muy por debajo” de otros países como el Reino Unido, por encima del 80 por ciento.

Esperanza de vida

Otro de los datos recogidos en el Informe señala que, En España, la esperanza de vida es la “más elevada” de la Unión Europea, situándose en los 83,4 años mientras que la media de Europa es de 80,9 años. Se corroboran así los datos publicados recientemente por el Ministerio de Sanidad en el informe ‘Esperanzas de vida en España, 2017’. Al mismo tiempo, pese a que los españoles sufren muchas enfermedades crónicas y discapacidad en la vejez, el informe elaborado por los organismos europeos ha evidenciado que los ciudadanos de España pueden esperar vivir unos 21,5 años más cuando alcanzan los 65 años, lo que supone 1,5 años más que la media europea.

En cuanto a las tasas de mortalidad evitable, en nuestro país se encuentran también entre las más bajas de la Unión Europea, impulsadas por el bajo índice de muertes por cardiopatías isquémicas, accidentes de circulación y otras muertes accidentales, así como por enfermedades relacionadas con el alcohol, si bien la mortalidad por cáncer de pulmón es similar a la media europea. Las causas tratables de mortalidad también están entre las más de bajas de Europa, lo que, a juicio de los responsables del informe, indica que el sistema sanitario español es, en general, “eficaz” en el tratamiento de las personas con afecciones potencialmente mortales.

Por otro lado, más de un tercio de las muertes se atribuyen a factores de riesgo de comportamiento como la alimentación, el consumo de alcohol y el sedentarismo, si bien la proporción de ciudadanos que llevan este estilo de vida es “ligeramente menor” que la media la Unión Europea.

En 2017 murieron en España 67.000 personas como consecuencia del tabaco, 52.000 por una mala alimentación (por ejemplo, escasa ingesta de frutas y verduras y un consumo elevado de azúcar y sal), 32.000 por consumo de alcohol y 9.500 por sedentarismo, apunta Herrera. Las tasas de tabaquismo entre los adultos españoles siguen siendo superiores a la mayoría de los países de la Unión Europea, aunque España tiene menos problemas relacionados con el consumo excesivo de alcohol. En obesidad, los españoles también suspenden respecto a la media europea, ya que se calcula que el 20 por ciento de los adolescentes es obeso o tiene sobrepeso, porcentaje que se sitúa en el 17 por ciento en Europa.

Profesionales

El Informe recoge también un aumento de la tasa de rotación del personal sanitario, ya que, a pesar del aumento en el número de médicos, enfermeros y otros profesionales que trabajan en el Sistema Nacional de Salud, una parte “importante” de ellos tienen contratos temporales.

“Hay una inquietud creciente sobre la escasez de enfermeros y médicos, en particular de médicos de familia, ya que muchos se aproximan a la edad de jubilación. La elaboración de políticas de educación y capacitación médica más coherentes se ha visto obstaculizada por la falta de una visión clara y compartida entre las autoridades educativas y sanitarias sobre las necesidades a medio y largo plazo”, han destacado los autores del estudio. En cuanto al papel de los enfermeros en la prestación de algunos servicios, prosiguen, este se amplió en el año 2018 para aumentar el acceso a la atención y mejorar sus perspectivas profesionales, así como las tasas de retención.