Con nueve Unidades de Quemados entre los hospitales del Sistema Nacional de Salud (SNS), de las que seis son Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) de quemados críticos, España se sitúa entre los países europeos pioneros en cirugía de quemados al contar con la mayor red asistencial para este tipo de pacientes. Sin olvidar que las Unidades de Cuidados Intensivos españolas cuentan con protocolos específicos de atención para grandes quemados.

Cada año se registran en nuestro país más de 6.500 visitas a urgencias debido a lesiones por quemaduras y más de 1.300 ingresos hospitalarios por esta causa. Así se desprende del Informe de lesionados por quemaduras en España (2011-2017) que ha sido elaborado por la Fundación Mapfre en colaboración con la Asociación Española de Quemaduras y Traumatismo Eléctrico (AEQUE).

Este trabajo señala que se practica una media de 1.400 intervenciones de cirugía reparadora al año para tratar a estos pacientes. Y, pese a ello, entre 50 y 80 personas fallecen por estas lesiones en los hospitales anualmente. La situación ha mejorado en los últimos 25 años. No obstante, según el informe todavía es necesario seguir actuando para prevenir este tipo de lesiones y reducir el número de víctimas por quemaduras.

El doctor Enrique Monclús, uno de los autores del informe que señala que “la quemadura es el tipo de herida más complejo que existe. Uno de los peores ataques que puede sufrir nuestro cuerpo. Ahí el cirujano plástico no sólo repara en el sentido estético y funcional, sino que salva vidas”. Monclús es coordinador de la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Perfil del paciente quemado

El perfil de los pacientes quemados es muy variable, pero hay algunos rasgos comunes. El grupo etario con mayor incidencia es el de personas de entre 30 y 50 años. Las quemaduras graves, además, son más frecuentes en varones (casi un 63% de los afectados), tanto en niños como adultos.

Más allá de estas características, el doctor Monclús -también miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE)- explica que “hay quemaduras con perfil estacional. En verano, la más frecuente es la que sufren algunos aficionados a la barbacoa, que puede llegar a ser grave”.

“También en accidentes de tráfico y en incendios forestales pueden ocurrir. Incluso, son típicas las que se producen en motocicleta, por los tubos de escape, cuando el conductor va en pantalón corto. Hasta hemos llegado a tener ingresados pacientes por quemaduras solares graves”, añade. En otros momentos del año, como el invierno, en zonas rurales, “se producen quemaduras por braseros y, en zonas en las que se hacen conservas, quemaduras por escaldaduras”. Otras lesiones, como las derivadas de accidentes laborales, se producen durante todo el año.

Unidades de Quemados multidisciplinares

La mayoría de las personas que han sufrido estas quemaduras graves en superficies amplias de su organismo deben someterse a cirugía plástica reparadora para recuperar la funcionalidad y la calidad de vida tras un accidente de este tipo. En su manejo no solo intervienen cirujanos plásticos que son los profesionales responsables del equipo que atiende a unos pacientes especialmente vulnerables.

“Nosotros lideramos los equipos interdisciplinares”, explica el especialista. “También participan intensivistas, rehabilitadores, fisioterapeutas, enfermería con un papel muy importante… aunque el cirujano plástico es el encargado de dar una piel nueva al paciente mediante técnicas quirúrgicas complejas”, indica.

“Desde hace 40 o 50 años, el tratamiento de las quemaduras ha consistido en retirar la piel quemada y aportar piel del paciente de zonas no quemadas con un injerto. En los últimos siete años, además contamos con un tratamiento desbridante, para eliminar la superficie quemada. De este modo, eliminamos quemaduras en pocas horas y dejamos la zona lista para regenerarse, si la quemadura es superficial, o para injertar piel del paciente”, detalla el doctor Monclús.

Otras herramientas de estos profesionales son los malladores para multiplicar la piel hasta por nueve o los cultivos de piel en laboratorio que puede servir para salvar vidas de pacientes con quemaduras muy extensas.