El Ministerio de Sanidad ha incidido en la importancia de la promoción de relaciones sexuales seguras. En concreto, con motivo del Día Mundial del Sida. De esta forma, han querido recordar que comparten los objetivos de ONUSIDA 95-95-95 para el año 2030. Estos se traducen en que el 95 por ciento de personas con VIH estén diagnosticadas, de las que el 95 por ciento estén en tratamiento y al menos el 95 por ciento con carga viral indetectable. Además, se trabaja en un cuarto 95 para que las personas tengan una buena calidad de vida y cero discriminación.

Estos objetivos de ONUSIDA se reflejarán en el próximo Plan Estratégico de Prevención y Control de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual 2021-2030. Ya se está trabajando en el mismo. Todo ello en colaboración con las CC. AA., las entidades locales, las ONG, las sociedades científicas y otros sectores implicado

Para todo ello es necesario seguir trabajando en estrategias preventivas combinadas, el uso del preservativo, la realización de la prueba de VIH y la profilaxis post y pre-exposición. Actualmente, se está cerca de alcanzar el 90 por ciento de diagnóstico del VIH entre las personas infectadas; el 97 por ciento de las personas diagnosticadas fueron tratadas con antirretrovirales. Además, el 90 por ciento de las personas en tratamiento antirretroviral están con carga viral suprimida.

Respecto al cuarto 90 de los objetivos de ONUSIDA sobre calidad de vida, en 2019 se midió por primera vez. Así, un 68 por ciento de las personas con el VIH en tratamiento valoró su calidad de vida como buena o muy buena.

Más allá de los objetivos de ONUSIDA

Por otro lado, este año, marcado por la respuesta a la COVID-19, la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida ha trabajado en la atención de las personas con infección por el VIH. Especialmente, las que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

De esta forma, se han realizado diferentes documentos de recomendaciones para la prevención de la COVID-19. También, se ha recopilado información relativa a la continuidad en la atención de las personas con infección por el VIH. Esto incluye el seguimiento de la PrEP y la dispensación del tratamiento antirretroviral, para poder valorar las necesidades de mejora.