Según informa la Sociedad Española de Fertilidad, España se sitúa como el segundo territorio de la Unión Europea con la más baja tasa de fertilidad. Actualmente, la media de descendencia es equivalente a 1,23 hijos por mujer, según los últimos datos facilitados por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Aunque el dato más preocupante es que una de cada seis familias en España ve truncado su sueño de ser padres.

En este contexto de baja tasa de fertilidad, son muchos los retos que debe afrontar el sector de la reproducción asistida. En concreto, Federica Moffa, directora médica de Fertilab Barcelona, destaca algunas tendencias para los próximos años.

Para empezar, en cuanto a avances tecnológicos, actualmente es muy habitual solicitar estudios de compatibilidad genética entre el paciente y el donante. Estos permiten identificar problemas genéticos que puedan afectar al bebé. Además, también se está incorporando el uso de robots y procesos mecánicos que permiten una mayor precisión en los procesos microscópicos. En la misma línea, la tecnología está facilitando que se realicen tratamientos en remoto. Actualmente, el 70 por ciento de los pacientes de Fertilab son extranjeros y utilizan la telemedicina personalizada para realizar el seguimiento rutinario que requiere este proceso.

Por otra parte, hoy en día se prioriza el deseo de tener un bebé antes del modelo de familia convencional. La construcción de familias LGBTQ+ o mujeres solteras, también requiere servicios de reproducción de terceras personas, concretamente, donantes de óvulos y/o donantes de esperma.

Problemas asociados a la baja tasa de fertilidad

Además de las novedades que debe enfrentar el sector, la reproducción asistida también ofrece soluciones ante la baja tasa de fertilidad de los españoles. Entre ellas, destaca sin duda la preservación de la fertilidad. No obstante, cabe recordar que a partir de los 35 años en la mujer y 45 en los hombres la fertilidad empieza a bajar.

En los hombres, además, se ha detectado un empeoramiento de la calidad del semen. Así, hace unos años los valores de referencia de la OMS en la concentración de espermatozoides era de 20 millones de espermatozoides por ml. Sin embargo, en la última actualización, la OMS disminuyó la cifra y reveló que el mínimo actual para que un hombre sea considerado fértil son 15 millones de espermatozoides por mililitro.

Más allá de estas consideraciones, mejorar la baja tasa de fertilidad pasa por contar con ayudas sociales. El problema de fondo es que los jóvenes no tienen un proyecto reproductivo ni se plantean ser padres jóvenes. Por ello, es necesario crear medidas sociales e invertir en planes que ayuden a los padres y madres con el reto de tener hijos, tener más y poder compaginarlo con los proyectos laborales. “Falta información, educación y ayudas sociales”, concluye Federica Moffa.