El número de personas que desarrollan síndrome metabólico (MetS) en España aumenta en 247 cada día, hasta los 94.000 nuevos casos por año. Esta es una de las principales conclusiones de una investigación del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), que ha estudiado las tendencias en la incidencia de este síndrome en personas inicialmente no diagnosticadas o la regresión del mismo en las que ya tenían este diagnóstico.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista BJM Open Diabetes ReBsearch & Care y que se enmarca en el estudio di@bet.es, identificó como perfil de mayor riesgo a los hombres, mayores de 45 años y con menor nivel educativo. El sobrepeso y la obesidad también aumentaron la probabilidad de desarrollar el síndrome metabólico de manera muy significativa, mientras que la actividad física moderada confirmó efectos beneficiosos en su prevención y regresión.

Nuevas incidencia y regresión

El objetivo principal de este trabajo, liderado por investigadores del CIBERDEM en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), fue abordar las tasas de nueva incidencia y de regresión del síndrome metabólico, y la identificación de la población objetivo de las estrategias de intervención en España.

Para ello, se hizo un seguimiento de 1.881 personas pertenecientes a la cohorte di@bet.es, de los cuales 1.146 no presentaban síndrome metabólico al inicio del seguimiento, y 735 pacientes habían sido diagnosticados previamente. Además de los componentes específicos de diagnóstico del síndrome metabólico, se realizó un examen físico y se tuvieron en cuenta el estilo de vida y variables sociodemográficas como la edad, el nivel educativo, la situación socioeconómica, el estado familiar, así como antecedentes familiares de diabetes.

Durante un período medio de seguimiento de siete años y medio, el 26 por ciento de los pacientes inicialmente sanos desarrollaron síndrome metabólico, con una incidencia por cada 1.000 habitantes de 38 casos. En el otro extremo, el 20 por ciento de los diagnosticados presentaron regresión, 36 por cada 1.000 personas cada año. Esta diferencia, para una población de 47 millones, supone un incremento de la incidencia de 94.000 nuevos casos cada año en España.

Perfil de riesgo

En cuanto al perfil de riesgo, los investigadores hallaron que la aparición de síndrome metabólico es significativamente mayor en los hombres, y aumenta con la edad, afectando más a los mayores de 45 años, así como a aquéllos con menor nivel educativo.

Además, los que al inicio del seguimiento presentaba ya alguno de los componentes del síndrome metabólico, evolucionaron hacia una mayor incidencia. Especialmente, la distribución de grasa corporal central, superando las medidas de circunferencia de la cintura (más de 94,5 cm para los hombres y 89,5 para las mujeres), cuadruplicó el riesgo, y el sobrepeso y la obesidad lo multiplicaron por nueve.

Por el contrario, realizar actividad física, a partir de una intensidad moderada, reduce la incidencia del síndrome metabólico. “Estar activo, incluso a un nivel bajo, puede ser suficiente para la prevención del síndrome metabólico, obteniendo los mayores beneficios a un nivel más alto de actividad”, explica Alfonso Calle Pascual, jefe de grupo del CIBERDEM en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC) que ha coordinado el estudio.

Revertir el síndrome metabólico

El estudio también identificó un perfil de población con mayores posibilidades de revertir el síndrome metabólico una vez diagnosticado. “Se trata de mujeres, que presentan un menor número de criterios para el MetS al inicio, con un nivel educativo más alto y una edad temprana”, señala Martín Cuesta, investigador del CIBERDEM en el IdISSC y primer firmante de este trabajo.

“La ausencia de hipertensión, hipertrigliceridemia y sobrepeso/obesidad identifica a la población que es más susceptible a las intervenciones encaminadas a la regresión del síndrome”. Asimismo, “es necesario lograr una mayor adherencia a la dieta mediterránea y a la actividad física moderada para observar una tendencia a la regresión”, concluyen los investigadores.