España cambiará su postura sobre la clonación terapéutica en Naciones Unidas en la reunión del grupo de trabajo que se celebra en Nueva York, según informa en su edición impresa el diario EL MUNDO. El Gobierno de Rodríguez Zapatero, en contra de lo que hiciera el año pasado el de Aznar, no apoyará la propuesta de Costa Rica, respaldada por Estados Unidos, en la que se pide la prohibición total de cualquier tipo de clonación humana.

 

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores señalaron que de momento «no hay una decisión final sobre qué opción se votará en la reunión, porque dependerá del debate», pero sí se tiene claro que no se respaldará el veto absoluto.

 

La ONU lleva más de tres años debatiendo sobre la necesidad de regular la clonación humana, un polémico asunto que divide a sus miembros entre los que quieren que se prohíba en todas sus variantes, unos 60 países, y lo que defienden aquella realizada con fines terapéuticos, una veintena. Entre estos se encuentra Bélgica, que aboga por que cada país decida sobre ésta última y se prohíba la reproductiva.

 

En 2003, a falta de acuerdo, Naciones Unidas optó por retrasar la discusión un año, puesto que se encontraba en punto muerto. Y ahora, casualmente, coincide con la campaña electoral en EEUU, convirtiéndose en un asunto más a polemizar en la carrera a la Casa Blanca. George W. Bush se opone drásticamente a la clonación terapéutica de embriones, mientras que John Kerry la apoya.

 

Clonación con fines curativos

 

En Gran Bretaña, donde está permitida legalmente desde 2002, la Real Sociedad Británica, la más alta institución científica del país, ha urgido a los países a secundar la propuesta belga, y ha recordado que clonar embriones sirve para obtener células madre que pueden curar enfermedades y que luego, a los 14 días, la ley obliga a destruirlos. El presidente de la Real Sociedad, Lord May de Oxford, ha advertido de que «si en la ONU no se alcanza una resolución aceptable, existe el riesgo de que científicos descontrolados intenten conseguir clones humanos en países en los que no hay una legislación que lo prohíba».

 

Lord May, en declaraciones a la BBC, defendió la alternativa presentada por Bélgica. «La postura del Gobierno de Estados Unidos parece más diseñada para influir en la legislación doméstica, donde los intentos de prohibir totalmente esta técnica han fallado, y el coste de ello es que no logra salir adelante la negociación sobre la clonación humana reproductiva», añadió el científico, quien recordó que en EEUU aún no está fuera de la ley.

 

En todo caso, y aunque el grupo de trabajo sacara adelante una convención internacional a favor de la prohibición total, ésta tardaría varios años en ser efectiva. La decisión debería ser aprobada en la Asamblea General de la ONU y ratificada y suscrita por un número suficiente de países.

 

Incluso entonces, gobiernos como el británico podrían limitarse a modificar sus programas de investigación y algunos podrían no atenerse a esa convención, según han declarado Harold Fruchtbaum, especialista en política sanitaria de la Universidad de Columbia en la web de la revista Nature.