N. L. San Sebastián.-"Los derechos del enfermo terminal son los mismos que los de la persona sana y tienen que ver con la libertad individual", aseguran los especialistas que han participado en un curso organizado por la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos celebrado recientemente en el Hospital Donostia de San Sebastián.

Eduardo Clavé, médico internista, considera que la atención al sufrimiento humano debe revestir la misma importancia que la curación de enfermedades. "Un aspecto fundamental del ejercicio de la Medicina con los enfermos terminales es la constatación del sufrimiento. Te enfrentas a aspectos humanos, por lo que tienes que estar preparado para atender a los enfermos en el proceso de morir".

A juicio de Clavé, la penalización de la eutanasia dificulta un diálogo severo que permita a la sociedad avanzar. "Aparecen neologismos y hay distintas interpretaciones de las palabras. Conceptos como el sufrimiento o la sedación en la fase final de la enfermedad pueden tener distintos significados. Hay que evitar que los debates lleven a la confusión", comenta.

Ángel Morales, especialista en radiología y radiodiagnóstico, que está a punto de licenciarse en Derecho, disertó sobre los derechos de los enfermos terminales, que a su juicio no son diferentes de los que asisten a quien no está enfermo. "El derecho a decidir, a ser informado o a negarse a recibir tratamiento está en relación con la libertad individual de las personas. Son derechos civiles que provienen de la Revolución Francesa pero que han tardado 200 años en aceptarse para los enfermos. El médico ha venido siendo el padre todopoderoso que quería lo mejor para sus enfermos. Por eso no informaba, porque pensaba que informar era perjudicar. Y lo que el médico decidía se aceptaba como lo que un buen padre decide para sus hijos", subraya Morales.

La relación entre médico y paciente tiende a cambiar pero sigue siendo necesario el debate sobre el derecho a morir en paz. La Ley de Autonomía del Paciente de 2002 garantiza los derechos de los enfermos terminales, empezando por el derecho básico a la prestación sanitaria.

Calidad de vida y calidad de muerte

"En lo que respecta a los cuidados paliativos, no se trata de curar sino de cuidar, de asegurar la calidad de la vida y la calidad de la muerte. Ahí los sanitarios tenemos un hándicap, porque estamos formados en Medicina científica pero no en temas relacionales, y así, nos preocupamos por el órgano enfermo pero no por el enfermo", destaca.

En opinión de Antonio Casado da Rocha, investigador de la Universidad del País Vasco (UPV) y miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos, "los pacientes tienen derecho legal y moral a una información verídica. No podemos ser autónomos sin ella. Ahí se abre un campo de consideraciones prudenciales acerca de la relación entre médico, paciente, familia o personal de enfermería, que es muy compleja".

Para Clavé es difícil prepararse para la muerte. "A lo largo de la vida vas teniendo experiencias sobre las que podías haber pensado previamente. Pero una vez ante ellas, reaccionas de forma distinta a como esperabas. Ocurre con la enfermedad terminal y con la muerte".