Tras presentar su último informe sobre obsolescencia de la tecnología sanitaria, Fenin calcula que es necesaria una inversión de 1.600 millones para renovar el parque tecnológico sanitario. Sin embargo, de cara a los retos del nuevo Gobierno, plantea otros como mejorar la financiación sanitaria y el problema, aún no resuelto, de la deuda de las comunidades autónomas. Mientras tanto, el sector atraviesa sus propios cambios en el entorno de la salud digital o respecto al nuevo papel del paciente experto.

Cuando hablamos de tecnología sanitaria, este concepto ya incluye la salud digital. ¿Cuáles son los retos en su implantación?

Aunque la salud digital ya está presente en nuestro día a día, en el medio y el largo plazo habrá tecnologías que actualmente tienen un grado de madurez y adopción bajo, pero que se postulan como herramientas que vendrán a solucionar las necesidades reales de pacientes y profesionales.  Estas nuevas herramientas permitirán abordar las enfermedades desde un punto de vista global y, por tanto, haciendo que el sistema pueda medir resultados en salud basados en datos, más allá de la evidencia clínica. De esta manera, en el futuro veremos tecnologías colaborativas, trabajando en distintos puntos y momentos de la cadena de valor en salud, independientemente del lugar y del momento, ligado a un proceso y facilitando la integración entre especialidades, Atención Primaria, servicios sociales y el entorno del paciente. En la actualidad, la transformación digital en salud es mejorable. Si hablásemos en una escala de 1 a 10, teniendo en cuenta las posibilidades tecnológicas actuales, estaríamos hablando de un valor medio que oscilaría entre el 4 y el 5, a escala global. Entre los retos, está la integración del conocimiento clínico y tecnológico. Es preciso que ingenieros y profesionales de la salud comiencen a hablar un lenguaje común. También se debería elaborar un mapa de financiación para la adquisición de nueva tecnología, pero teniendo en cuenta la provisión de los servicios de salud, ya que la incorporación de la tecnología modifica de forma radical el modelo de prestación en el medio plazo.

Se critica a veces que la tecnología deshumaniza la atención sanitaria, ¿cuál es el lado humano que nos falta por conocer de esa tecnología? 

Todo lo contrario. La tecnología contribuye a humanizar la asistencia sanitaria y a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Lo hace mediante soluciones que a los profesionales les permite realizar un seguimiento continuo y más eficiente del paciente, que facilitan su vida diaria y el control de su enfermedad, que ofrecen técnicas menos invasivas y diagnósticos más precoces y precisos, que ahorran tiempo de estancia en el hospital y evitan visitas al médico e ingresos. En definitiva, la tecnología mejora la experiencia del paciente, el diagnóstico, el tratamiento y el abordaje integral de su patología.

De hecho, cada vez se da un papel más protagonista al paciente, ¿cómo interviene en la tecnología sanitaria? ¿Cuál debería ser desde ahora su papel?

En Fenin defendemos la importancia de impulsar un papel cada vez más activo de los pacientes en los procesos asistenciales. Hablo de un modelo participativo basado en un “paciente experto”, formado e involucrado y consciente de su papel protagonista en la gestión de su propia salud, concienciado de la importancia de la prevención y los hábitos de vida saludable y, cómo no, corresponsable en la toma de decisiones que son importantes y afectan directamente a su salud. Gracias a la evolución de las herramientas digitales, los pacientes tienen un contacto más directo con los profesionales sanitarios y disponen de programas y sistemas electrónicos que les aportan información para gestionar y controlar su enfermedad, lo que se traduce en una mejora de los resultados en salud.

Por otra parte, desde el punto de vista de las patologías, en los últimos años, ¿en cuáles diría que la tecnología sanitaria ha supuesto un cambio más disruptivo? ¿Por qué? 

Cualquier avance tecnológico es decisivo para la salud de los pacientes. En este sentido, el Diagnóstico In Vitro (DIV) ha evolucionado mucho. Permite avanzar hacia una Medicina más personalizada y predictiva de forma no invasiva y en algunos casos permite diseñar los tratamientos de forma individualizada para cada paciente. De hecho, hasta un 70 por ciento de las decisiones clínicas actuales dependen de este tipo de tecnologías. En concreto, la Oncología, las enfermedades crónicas, las patologías cardiovasculares y las enfermedades infecciosas son las disciplinas que más se benefician de la innovación tecnológica en el DIV. Del mismo modo, las nuevas soluciones de diagnóstico por imagen son capaces de detectar patologías cardíacas, reumatológicas u oncológicas de manera más rápida, precisa y eficaz. Los sistemas de monitorización han sido clave para los pacientes con diabetes, entre otros, y las terapias de resincronización cardiaca y los desfibriladores automáticos implantables han cambiado la vida de muchas personas con cardiopatías.  Los avances en el campo de la Traumatología y la Neurología también han supuesto una gran mejora en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías, gracias a innovaciones como las prótesis mioeléctricas, las rodillas con microprocesadores en pacientes con discapacidades motoras, los neuroestimuladores o los sistemas de dosificación de medicamentos para personas con desórdenes neurológicos.  También es importante resaltar la mejora en el abordaje de la enfermedad renal, con grandes avances en la diálisis peritoneal y hemodiálisis, y la gran evolución en el campo de la Odontología y la Oftalmología, con innovaciones disruptivas en las técnicas quirúrgicas y de diagnóstico, en materiales y diseños de los implantes.

¿Cuál está siendo el papel de Fenin al respecto de todos estos cambios en tan poco tiempo?

La federación colabora con los todos los agentes del sector implicados en el sistema sanitario. Estamos trabajando con los distintos ministerios, especialmente el de Sanidad, y el de Hacienda y Administraciones Públicas, además de con las administraciones autonómicas, para conseguir una financiación adecuada de la Sanidad, facilitar la introducción de tecnología innovadora en el sistema sanitario y el desarrollo del plan de renovación tecnológica.

¿Y cuál ha sido el papel de Fenin en estos años de inestabilidad política? ¿Cómo ha impactado en el sector esta inestabilidad? 

Los escenarios políticos marcados por la incertidumbre no favorecen la continuidad necesaria para poder planificar y gestionar estratégicamente y con visión a largo plazo, algo que desafortunadamente impacta directamente en la puesta en marcha o bien en dar continuidad a temas que son prioritarios y urgentes para dar respuesta a las necesidades médicas de la población.

Ahora que por fin tenemos nuevo Gobierno, ¿qué expectativas tienen? ¿Qué temas creen que son urgentes tratar? 

Una de las cuestiones primordiales a abordar por el nuevo Gobierno debe ser la financiación de la Sanidad. El Sistema Nacional de Salud (SNS) requiere de un modelo de financiación que dote a las comunidades autónomas de unos presupuestos suficientes y realistas en materia de Sanidad. En relación con la necesidad de contar con los recursos adecuados para garantizar la calidad asistencial, de cara a la próxima legislatura, esperamos que se retome el compromiso de los equipos anteriores del Ministerio de Sanidad referente a la puesta en marcha de un plan estructural específico de renovación del equipamiento tecnológico de los hospitales españoles. Entre los retos a los que deberá hacer frente el nuevo Gobierno, también se encuentra la mejora de la coordinación entre las distintas administraciones autonómicas, en lo que respecta a políticas sanitarias, mejora de la eficiencia, renovación tecnológica e interoperabilidad de sistemas y modelos de contratación. En lo relativo a compra pública, la Administración también deberá trabajar en la adquisición de productos y servicios basada en el valor, y en los resultados en salud.

De hecho, recientemente se reunían con el consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid para insistir en la necesidad de una mayor financiación sanitaria, ¿es algo que debe corregir el Ministerio o también las comunidades? 

Efectivamente en el mes de noviembre nos reunimos con el consejero de Hacienda y Función Pública de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, así como con la consejera de Salud de Castilla y León, Verónica Casado, y con la consejera de Salud y Consumo de Baleares, Patricia Gómez. En estos encuentros se trasladó la necesidad de contar con una financiación suficiente para ofrecer una atención de calidad. Según el último estudio realizado por Fenin, “Perfil Tecnológico Hospitalario y Propuestas para la Renovación de Tecnologías Sanitarias”, con datos actualizados a diciembre de 2018, España mantiene el deterioro del equipamiento sanitario hospitalario. En Fenin calculamos que es necesaria la inversión de 1.600 millones de euros en cuatro años para renovar el equipamiento tecnológico de los hospitales.  Disponer de una financiación adecuada es una responsabilidad compartida entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, y esperamos que el nuevo gobierno impulse, junto a ellas, una nueva ley de financiación autonómica que permita incrementar la inversión en Sanidad en todo el territorio.

¿Sigue preocupando la deuda de las comunidades autónomas? 

La deuda que mantienen las administraciones autonómicas con los proveedores de tecnología sanitaria se ha reducido de manera notable en los últimos años. No obstante, a pesar de que se ha realizado un gran esfuerzo, el problema sigue sin resolverse. En los nueve primeros meses de 2019, la cifra global de facturas pendientes de cobro se situaba en 940 millones de euros, lo que supone un aumento del 19,1 por ciento (151 millones de euros más) respecto al año anterior, mientras que el periodo medio de pago se encuentra en 101 días, lo que significa que hay administraciones que pagan por encima de lo que marca la normativa.  Nos hallamos, por tanto, ante una situación de morosidad que esperamos mejore y se resuelva definitivamente, para lo que es necesario como hemos dicho antes, una financiación adecuada de la Sanidad.

¿Estamos al día en lo que se refiere a la normativa europea? 

La Directiva Europea de lucha contra la morosidad, aprobada en el 2011, recomienda que el plazo de pago para la Administración Pública no exceda los 30 días. En septiembre de 2019, la gran mayoría de comunidades autónomas superaba esta cifra, muchas la duplicaban y siete la triplicaban, por tanto, estamos muy por debajo de cumplir con la normativa europea, así como con la legislación española. Por otra parte, hemos realizado un estrecho seguimiento de los nuevos reglamentos europeos de productos sanitarios y de productos sanitarios para el diagnóstico in vitro, que entrarán en vigor en 2020 y 2022, respectivamente, y hemos realizado una intensa labor formativa de nuestros asociados para facilitar su implementación y cumplimiento. En este aspecto, Fenin ha realizado una labor destacada impulsando la solicitud de designación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios como organismo notificado para la certificación de productos sanitarios de acuerdo con el nuevo reglamento europeo que entra en vigor el 26 de mayo de 2020.

Otro de los retos es la evaluación, en la que por ejemplo han avanzado con acuerdos como el recientemente realizado con ISPOR. ¿Qué otras líneas plantean al respecto?  

El acuerdo con el Capítulo Español de la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía e Investigación de Resultados (ISPOR) tiene como objetivo impulsar acciones que promuevan un mayor conocimiento de la evaluación económica en el sector de tecnología sanitaria. Esta colaboración se dirige a fomentar la medición de los resultados en salud en las políticas sanitarias, lo que contribuirá a invertir de manera más eficiente. Evaluar el impacto de las novedades terapéuticas, tecnológicas y de gestión en términos de eficiencia, calidad y seguridad, contribuirá a conocer su verdadera aportación al sistema.  Sobre las líneas futuras en el campo de la evaluación, indicaría la necesidad de impulsar la colaboración entre las agencias de evaluación y la industria a través de un protocolo de trabajo que estandarice la participación del sector a lo largo del proceso de evaluación de las tecnologías sanitarias, con el objetivo de obtener informes de evaluación que incluya a todos los stakeholders, como el ya desarrollado para la incorporación de pacientes.

¿En qué otros aspectos se va a centrar Fenin en esta nueva etapa?

En los últimos años hemos intensificado las relaciones institucionales a nivel europeo, central y autonómico, así como con los representantes de la Sanidad privada y el resto de los agentes, con el fin de seguir siendo el interlocutor de referencia en el sector. Además de una financiación adecuada y suficiente es fundamental un enfoque a medio y largo plazo para planificar adecuadamente las futuras estrategias sanitarias. Otra de las prioridades es continuar potenciando la proyección internacional de las compañías del sector, como hemos hecho desde hace ya varios años consiguiendo que aumente la presencia española en mercados exteriores y que crezcan las exportaciones.  Fenin ha dado soporte en actividades de promoción exterior a empresas fabricantes españolas en más de 70 países alcanzando actualmente una cifra de exportaciones anual de 3.500 millones (datos de 2018), lo que significa que nuestro tejido industrial continúa fortaleciéndose cada vez más fuera de nuestras fronteras, dado que esta cifra corresponde casi al 50 por ciento de la facturación sector.  Asimismo, en los últimos años, hemos concedido especial importancia al desarrollo e implantación de nuestro nuevo Código Ético, cuya puesta en marcha iniciamos a principios de 2018 después de ser la primera asociación nacional en trasponer el código ético de Medtech Europe, la asociación europea de referencia del sector. Se trata de seguir reforzando nuestra apuesta por la ética y la transparencia, un camino que iniciamos en 2005 con el código de buenas prácticas. Este nuevo código persigue ofrecer las mejores garantías de comportamiento responsable por parte del sector en la relación con profesionales e instituciones. Es un proyecto del que nos sentimos muy orgullosos y que, además, ha obtenido diversos reconocimientos.