Si hoy se parase la investigación, en 2030 en España habría un nuevo caso de cáncer cada 1,8 minutos, y un fallecimiento cada 3,8 minutos. Es por ello que con motivo del Día Mundial de la Investigación en Cáncer (WCRD en sus siglas en inglés), la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha querido volver a recordar a las autoridades la importancia de contar con un Plan Nacional de Investigación en Cáncer.

En concreto, en el acto principal del WCRD 2019, presidido por Su Majestad la Reina como Presidenta de Honor con carácter permanente de la AECC , la Asociación ha puesto de manifiesto la necesidad que tiene España de poner en marcha este Plan con el objetivo de fortalecer la economía del país al potenciar el I+D+i, y situar a España entre los estados modernos más avanzados en su compromiso frente al cáncer, lo que afianzaría el liderazgo de España en las políticas europeas del marco “Horizonte Europa” y, entre otros logros, permitiría que se pueda hacer frente al cáncer local globalmente.

Mientras tanto, desde la AECC han recordado que este año ha investido  casi 21 millones de euros para financiar 171 proyectos que se suman a los 56 millones de euros  con los que hoy se están financiando 380 proyectos de investigación en desarrollo.

Objetivos concretos y demandados

El objetivo de este Plan, según la AECC pasa por mejorar las cifras de supervivencia, que actualmente está en un 53 por ciento de media. Así, este Plan Nacional podría conseguir una supervivencia del 70 por ciento a cinco años en 2030.

En palabras de Ignacio Muñoz Pidal, presidente de la AECC y de la Fundación Científica AECC, este objetivo es algo que “solo se podrá conseguir con un pacto de Estado donde se coordine a todos los actores para obtener una visión a medio plazo y fijarnos unas prioridades”. Asimismo recordaba que se trata de una prioridad para la sociedad. Muestra de ello es que se han recogido más de medio millón de firmas  de apoyo entre la población, para pedir que el Gobierno ponga en marcha este Plan Nacional.

El mismo constaría de cinco puntos fundamentales: duplicar la inversión que se ha hecho en los últimos 10 años, que ha sido de 1550 millones de euros, hasta alcanzar los 3.000 en el 2030; potenciar el talento investigador a través del apoyo específico a los jóvenes investigadores; ajustar la investigación que se hace en España a la realidad epidemiológica del país; impulsar la innovación en cáncer reduciendo esa travesía del desierto por la que se pasa en las últimas fases de la investigación; y por último, potenciar los ensayos clínicos no comerciales.