El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha denunciado que este verano se cerrarán más de 9.600 camas. Esto supone 2.700 más camas que el pasado año. Incluso el sindicato apunta a que se trata de una cifra global “a la baja”, ya que en distintos centros “no se han querido dar los datos, argumentando que se cerrarán camas en función de la evolución futura de la situación”.

Cabe tener en cuenta que la pandemia no ha terminado y que además el sistema sanitario sigue sufriendo los efectos del colapso de las listas de espera. Pese a ello, SATSE apunta a que se paralizarán “miles” de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas en los hospitales españoles.

Así lo constante SATSE tras un análisis de la actual situación en las distintas comunidades autónomas. En el mismo se ha constatado que desde el pasado mes de junio “se han vuelto a establecer cierres programados y progresivos de camas, consultas externas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas en los centros hospitalarios del conjunto de España”. Estos se mantendrán los meses de julio, agosto y septiembre.

Por comunidades autónomas, según SATSE, en Andalucía se cerrarán, al menos, 2.161 camas; 1.900 en Cataluña; 1.650 en Madrid; 675 en País Vasco; 582 en Galicia; 500 en Aragón; y 454 en Asturias. En lo que respecta a Comunidad Valenciana, son unas 200 camas; un total de 308  Murcia ; en Extremadura, 300; 279 en Castilla y León; en Castilla-La Mancha, 185; y en Cantabria, 160. Por último, en Navarra son 93; en Baleares, 86; 54 en Canarias; y 42 en La Rioja.

Las consecuencias del cierre de más camas

Para SATSE la justificación es que los distintos servicios de salud buscan ahorrar dinero en lugar de priorizar la atención sanitaria. El Sindicato de Enfermería subraya que este cierre de más camas y la suspensión de consultas externas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas es “algo especialmente grave en estos momentos”.  Especialmente teniendo en cuenta que las listas de espera en todos los servicios de salud se han disparado a consecuencia de la pandemia de COVID-19.

“En lugar de aprovechar el periodo estival para reducir las grandes listas de espera que existen para poder operarse o realizarse una prueba diagnóstica, las distintas administraciones sanitarias han optado, un año más, por echar el cierre en plantas y servicios“, apunta SATSE. Por ejemplo, en el caso de intervenciones quirúrgicas, hay cerca de 700.000 personas en espera, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad.

De otro lado, la organización sindical recalca otra de las consecuencias negativas de los cierres estivales. Estos conllevan, en muchas ocasiones, el aumento de pacientes desplazados dentro del mismo hospital a otras unidades que no se corresponden con su patología. Todo ello con el consiguiente riesgo añadido para su salud y seguridad.