Una nueva investigación ha demostrado que la inflamación grave durante la hospitalización por Covid-19 aumenta en un 61% el riesgo de muerte en el plazo de un año desde la aparente recuperación, pero este riesgo se mitiga si se prescriben esteroides antiinflamatorios al alta. Por ello los autores afirman en la revista ‘Frontiers in Medicine’ que se debe considerar la Covid-19 como una enfermedad potencialmente crónica que requiere un tratamiento a largo plazo.

Siguen reuniéndose pruebas de que el "Covid largo", es decir, la continuación de los efectos negativos sobre la salud meses después de la aparente recuperación del Covid-19 grave, es un riesgo importante para algunos pacientes. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Florida (Estados Unidos) demostraron el pasado mes de diciembre que los pacientes hospitalizados que aparentemente se han recuperado del Covid-19 grave corren más del doble de riesgo de morir en el año siguiente, en comparación con las personas que sólo experimentaron síntomas leves o moderados y que no habían sido hospitalizadas, o que nunca contrajeron la enfermedad.

Factor de riesgo de muerte en el plazo de un año

Ahora, un equipo que incluye a algunos de los mismos autores muestra, por primera vez, que entre los pacientes hospitalizados por Covid-19 que aparentemente se recuperaron, la inflamación sistémica grave durante su hospitalización es un factor de riesgo de muerte en el plazo de un año.

Esto puede parecer paradójico, ya que la inflamación es una parte natural de la respuesta inmunitaria del organismo, que ha evolucionado para combatir las infecciones. Pero en algunas enfermedades, como el Covid-19, esta respuesta puede sobrepasarse, causando más daño.

"Se sabe que el Covid-19 crea inflamación, especialmente durante el primer episodio agudo. Nuestro estudio es el primero que examina la relación entre la inflamación durante la hospitalización por Covid-19 y la mortalidad después de que el paciente se haya ‘recuperado", señala el primer autor, el profesor Arch G Mainous III, vicepresidente de investigación del Departamento de Salud Comunitaria y Medicina Familiar de la Universidad de Florida Gainesville.

"Aquí demostramos que cuanto más fuerte es la inflamación durante la hospitalización inicial, mayor es la probabilidad de que el paciente muera en los 12 meses siguientes a su aparente ‘recuperación’ de Covid-19", destaca.

Mainous y sus colegas estudiaron las historias clínicas electrónicas desidentificadas de 1.207 adultos hospitalizados en 2020 o 2021 después de dar positivo por Covid-19 dentro del sistema de salud de la Universidad de Florida, y que habían sido seguidos durante al menos un año después del alta.

Como indicador de la gravedad de la inflamación sistémica durante la hospitalización, utilizaron una medida común y validada, la concentración en sangre de la molécula proteína C reactiva (PCR), segregada por el hígado en respuesta a una señal de las células inmunitarias activas.

Como era de esperar, la concentración de PCR en sangre durante la hospitalización estaba fuertemente correlacionada con la gravedad de Covid-19: 59,4 mg/L para los pacientes hospitalizados que no requerían oxígeno suplementario, 126,9 mg/L para los que necesitaban oxígeno adicional mediante ventilación no invasiva y no mecánica, y 201,2 mg/L para los casos más graves, que requerían ventilación mediante un ventilador o mediante oxigenación por membrana extracorpórea.

Los pacientes de Covid-19 con la mayor concentración de PCR medida durante su estancia en el hospital tenían un 61% más de riesgo -corregido por otros factores de riesgo- de morir por cualquier causa en el plazo de un año tras el alta hospitalaria que los pacientes con la menor concentración de PCR.

La Covid-19 crea inflamación en multitud de órganos

"Muchas enfermedades infecciosas van acompañadas de un aumento de la inflamación –señala Mainous–. La mayoría de las veces, la inflamación está focalizada o es específica del lugar donde se encuentra la infección. El Covid-19 es diferente porque crea inflamación en muchos lugares además de las vías respiratorias, por ejemplo, en el corazón, el cerebro y los riñones. Un alto grado de inflamación puede provocar daños en los tejidos", recuerda.

Los autores demostraron que el elevado riesgo de muerte por cualquier causa asociado a la inflamación grave se reducía de nuevo en un 51% si al paciente se le prescribían esteroides antiinflamatorios tras su hospitalización.

Estos resultados significan que la gravedad de la inflamación durante la hospitalización por Covid-19 puede predecir el riesgo de problemas de salud graves posteriores, incluida la muerte, por Covid largo. También implican que puede ser necesario cambiar las recomendaciones actuales sobre las mejores prácticas, para incluir una prescripción más generalizada de esteroides por vía oral a los pacientes con Covid-19 tras el alta.

Los autores proponen que la Covid-19 se considere una enfermedad potencialmente crónica. "Cuando alguien tiene un resfriado o incluso una neumonía, solemos pensar que la enfermedad se acaba una vez que el paciente se recupera. Esto es diferente de una enfermedad crónica, como la insuficiencia cardíaca congestiva o la diabetes, que siguen afectando a los pacientes después de un episodio agudo –advierte Mainous–. Es posible que también tengamos que empezar a pensar que Covid-19 tiene efectos continuos en muchas partes del cuerpo después de que los pacientes se hayan recuperado del episodio inicial".

"Una vez que reconozcamos la importancia de la Covid larga después de la aparente ‘recuperación’, debemos centrarnos en los tratamientos para prevenir problemas posteriores, como los accidentes cerebrovasculares, la disfunción cerebral y, especialmente, la muerte prematura", concluye.